miércoles, 25 de abril de 2012

Taller de Estudios Anarquistas: Introducción al Anarquismo / Segundo Bloque: Debates del Anarquismo/ Relatoría de la cuarta sesión: Individuo y Sociedad /Miércoles 11 de Abril / Por Ingrid

Esta  sesión del TEA conto con la exposición por parte de una compañera de Vía Libre y del compañero Esteban  acerca de las propuestas del anarquismo social y del anarquismo individualista; está  inició indicando las principales diferencias entre la concepción de libertad de una tendencia y de la otra. El anarquismo individualista parte de que el  desenvolvimiento del ámbito personal de cada individuo es truncado por el ámbito social, es decir por las relaciones que tienen las personas, como lo explica Oscar Wilde  la libertad individualista consisten en “aislase, mantenerse fuera del alcance de los clamorosos reclamos de los demás, mantenerse al resguardo del muro como dice Platón, y así realizar la perfección que hay dentro suyo, para su propio incomparable beneficio, y para el duradero y verdadero beneficio de todo el mundo (…) sin embargo, la mayoría de la gente arruina su vida por un malsano y exagerado altruismo; en realidad, se ven forzados a arruinarse así.”

Por el contrario el anarquismo social  considera que la libertad no se consigue individualmente, aunque defiende la autonomía personal,  cree que cada persona y la colectividad son interdependientes; en este caso el y la expositora aclararon la postura del anarquismo social con la lectura de la siguiente cita de Bakunin: “yo no soy verdaderamente libre más que cuando todos los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres, son igualmente libres. La libertad de los demás, lejos de restringir o de negar mi libertad, es, por el contrario, su condición necesaria y su confirmación.”

En ese orden de ideas el anarquista individualista Émile Armand considera la propiedad del medio de producción y la libre disposición del producto como la garantía esencial de la libertad individual, que no puede existir sin la plena posesión de los resultados del esfuerzo de cada uno”   mientras que la teoría y la práctica del anarquismo social defienden el lema “a cada uno según sus necesidades, de cada uno según su capacidad”.

Posteriormente algunas personas asistentes dieron sus aportes al tema, un compañero destaco del anarquismo individualista el  concepto de asociación de egoístas expuesto por el pensador alemán Max Stirner, que consiste en una asociación voluntaria y parcial de personas para solucionar problemas concretos y una vez que el objetivo es conseguido, la asociación se disuelve.

Después de esto, desarrollamos una dinámica de participación y profundización, que consintió en separarse en dos grupos: por un lado quienes se sentían más afines al individualismo y por el otro las personas que estaban de acuerdo con la propuesta social del anarquismo, para hacer la lectura de algunos textos sugeridos  y pensarse 5 frases slogan de la tendencia que representaban.

Finalizando se mencionando los slogans redactados,  las tensiones se dieron nuevamente en torno al antagonismo de lo personal y de lo social que supone el individualismo, frente a esto el anarquismo social cuestiona si es posible desarrollarse como persona sin relacionarse socialmente, el anarquismo individualista argumenta que si es posible, mencionando la experiencia de Theodore Kaczynski conocido también como Unabomber quien intentando ser autosuficiente, se mudó a una cabaña sin agua potable ni energía eléctrica lejos de la civilización y de cualquier contacto con otros seres humanos durante varios años.

Taller de estudios anarquistas: Introducción al anarquismo/ Relatoría tercera sesión: La lucha contra la dominación, el capitalismo y el estado/ Primer bloque temático: Las ideas del anarquismo/ Miércoles 28 de Marzo de 2012/ Por Rafael


El día 28  de Marzo de 2012, nos reunimos en las instalaciones del centro cultural  Boogaloop[1] para discutir sobre la lucha contra la dominación, el capitalismo y el estado, tema correspondiente a la tercera sesión del taller de estudios anarquistas. Se hizo una breve exposición sobre la posición anarquista frente al estado, el capitalismo y la dominación, que creó un ambiente propenso para la discusión. De esta manera se hicieron una serie de aportes que ayudaron al fortalecimiento de la exposición inicial.

El compañero encargado de la exposición inició con una cita, un poco extensa, de Errico Malatesta, en la cual se daba una definición del estado: “el conjunto de todas las instituciones políticas, jurídicas, militares, financieras, etc., por las cuales se arrebata al pueblo la gerencia de sus propios asuntos, la dirección de su propia seguridad, confiándolas a algunos que, por usurpación o por delegación, hállanse investidos del derecho de legislar sobre todo, y para todos, y de forzar al pueblo a respetarlos, valiéndose del apoyo que les presta el poder de todos”[2]. Posteriormente, siguiendo las tesis propuestas por Albert Meltzer[3], el compañero dividió en tres, los instrumentos represivos del estado: aparato del gobierno, aparato de persuasión y aparato de explotación económica. El primero, está conformado por la legislatura, la judicatura, las fuerzas armadas y la organización  política partidaria; el segundo, por la iglesia, el sistema educativo y la neoiglesia[4]; el tercero, por el sistema monetario, los bancos, el control financiero y la bolsa de comercio.

Lo anterior, explicó el compañero, muestra como el estado se vale de sus aparatos represivos, como la policía y el sistema educativo, para mantener el orden y crear mentes pasivas frente al sistema. Más adelante, el compañero va a hablar del capitalismo, entendiéndolo como un sistema que aumenta las desigualdades sociales entre una clase explotadora, que posee todos los medios de producción, y una clase explotada, que vive en la miseria, y que tiene que vender su fuerza de trabajo. El compañero explicó,  que anterior al sistema capitalista, ya había existido una división en clases sociales, como en el feudalismo, donde el siervo tenía que pedirle trabajo al señor feudal, para sobrevivir del aprovechamiento de la tierra, eje central del sistema feudal. No obstante, con la llegada del capitalismo, se divide la sociedad, según la teoría marxista, en dos clases antagónicas: el proletariado y la burguesía[5]. Pero el compañero aclaró, que el anarquismo, a diferencia del marxismo ortodoxo, se interesa por el papel del campesinado, el proletariado y el lumpen proletariado en la revolución social, lo que lleva a pensar que en el sistema capitalista actual no existe una sola clase explotada, el proletariado, sino también otras clases explotadas, como el campesinado y el lumpen proletariado.

Para terminar su exposición, el compañero habló de los diferentes tipos de dominación, principalmente del patriarcal, que es un factor de discriminación social contra la mujer, y que ignora su papel como agente de cambio en el actual sistema económico. Además, aclaró que el enemigo principal de los anarquistas, es el estado, ya que a través del cuerpo represivo policial y las leyes, viola la libertad del individuo, lo que lleva a pensar en la destrucción de todo el aparato estatal para construir una sociedad libre e igualitaria.

La exposición del compañero,  creó dudas en los asistentes al taller. Un compañero se preguntó si el estado no estaba unido al capitalismo, lo que se confirmó con la existencia de la explotación capitalista, que gracias al aval del estado, permite la riqueza de unos y la miseria de todos. Por el contrario, otro compañero aclaró que existen otros tipos de dominación, como el racial, que es excluyente y que ha creado un tipo de segregación mundial, especialmente en aquellos países donde domina la mayoría blanca. Al final de las anteriores afirmaciones, el compañero expositor, explicó a los compañeros asistentes, que el teórico anarquista Piotr Kropotkin[6], pensó en una sociedad donde el obrero solo trabajaba cinco horas, y el resto del día lo dedicaba al lujo. De la misma manera, Kropotkin pensó que debería ser abolido el sistema de salario actual, hijo del capitalismo, pues el trabajo del obrero explotado vale igual que el del intelectual ocioso. Lo anterior significa, que la división entre trabajo manual e intelectual, no tendría valor económico en una sociedad anarquista.

Al finalizar la sesión, se creó una fuerte discusión sobre el uso del concepto de clase social en la sociedad actual. Un compañero asistente aseguró que el concepto de clase social debería ser abolido, pues “la sociedad moderna ha cambiado y se debe dejar de usar esos términos decimonónicos”. Según él, se debe tener en cuenta la industria cultural, la teoría de los campos del sociólogo francés  Pierre Bourdieu[7] y los trabajos sobre el lenguaje de Michael Foucault. No obstante, los asistentes al taller, se sorprendieron de tal afirmación, y aseguraron que la clase social si existe, pues el sistema capitalista divide la sociedad en una clase explotadora y ociosa, que posee todos los medios de producción, y una clase explotada y laboriosa, que vende su fuerza de trabajo. De la misma manera, se aseguró que en un país tan desigual como Colombia, es imprescindible dudar de la lucha de clases, pues la exclusión y la explotación del sistema capitalista obligan al proletariado a vender su fuerza de trabajo al mejor postor, llevándolo a tolerar condiciones de trabajo indignas, como la jornada de trabajo de 10 o más horas. Además se comprobó, mediante el coeficiente de gini, que Colombia es el tercer país más desigual del mundo, después de Haití y Angola, lo que demuestra la riqueza en pocas manos, y la pobreza y miseria en la mayoría.

“El lenguaje posmoderno que ha invadido la academia colombiana, vive en un presente perpetuo y olvida el pasado, entendiendo el último, como un referente histórico que recuerda al ser humano las diferentes luchas sociales que han emprendido sus hermanos por un futuro mejor”, decía el compañero expositor. Lo anterior explica, como las modas intelectuales se han incrustado en el pensamiento universitario, introduciéndolo a un mundo imaginario, que se escapa del mundo real y existencial.

Para finalizar, se entendió que el anarquismo como lucha contra el capital y los cuerpos represivos, debe tomar una posición crítica frente a los discursos hegemónicos que van emergiendo de la esfera de la intelectualidad mundial; debe combatir a la dominación patriarcal, racial, capitalista y estatal; y debe hacer la revolución social, para crear un mejor futuro para las clases explotadas.    


[1] Si bien la reunión era en Boogaloop, ubicado en la Calle 58 No 13-88, no se pudo realizar en ese lugar, porque el encargado de abrir las puertas, se le presento un accidente. De esta manera, nos trasladamos, en una primera instancia, al restaurante de olímpica, y en una segunda a un parque cercano al lugar.
[2] Malatesta Erico. Anarquía y método del anarquismo. Premiá editora de libros S.A. 1989. Página 13.  
[3] Meltzer Albert y Christie Stuart. Anarquismo, violencia y utopía. Extracto del libro Anarquismo y lucha de clases. Ediciones libertad. Página 18.
[4] Concepto entendido como el partido en un rol persuasivo.
[5] La burguesía, para conformarse como clase,  necesitó un tiempo bastante largo de pillaje y explotación de recursos a otros países, para acumular una gran cantidad de capital.                 
[6] Ver el libro La Conquista del pan. Ediciones 29. 1977. En este libro, Piotr Kropotkin reflexiona sobre los pasos que deben seguir los anarquistas antes, durante y después de la revolución social. De la misma manera, el autor expone las bases teóricas del anarquismo, como la expropiación, el bienestar, la solidaridad, la igualdad, el antiestatismo, el colectivismo y la libertad.  
[7] “En los campos los individuos ocupan una determinada posición de acuerdo a la forma de capital que poseen” según nos cuenta el sociólogo mexicano Aquiles Chichu Amparan, gran estudioso de Pierre Bourdieu. Existen principalmente, cuatro tipos de capital: capital económico, constituido por los recursos económicos y financieros; capital social, constituido por los recursos que pueden ser movilizados por los agentes en función de la vinculación a redes sociales y organizaciones; capital cultural, constituido por las disposiciones y hábitos adquiridos en el proceso de socialización; y capital simbólico, constituido por la legitimación que tomen los diferentes tipos de capitales.    

lunes, 23 de abril de 2012

Seminario Militante: Anarquismo y Revolución/ Relatoría Sesión No 7 Revolución Rusa / Segundo Bloque temático: Experiencias Históricas. / Martes 17 de Abril de 2012. / Por Sofía e Ingrid


Esta sesión inicio con la lectura de la relatoría dedicada a la experiencia mexicana, acto seguido se expuso la ponencia del compañero Rafael sobre el proceso histórico  libertario durante la Revolución Rusa, hay que resaltar el amplio manejo de fuentes y la rigurosidad con la que elaboró su texto. Luego tuvimos una ronda de intervenciones que se caracterizó por los comentarios críticos del proceder de los impulsores del partido Bolchevique, tales como Trotsky y Lennin, en cuanto a la apropiación de las prácticas y el discurso libertarios y del desarrollo del actuar anarquista durante hechos concretos, por ejemplo la creación de soviets como órganos asamblearios de toma de decisiones en colectividad por las mismas y los mismo afectados por el régimen precedente,  y de las huelgas de kronstant, así como de la influencia en el proletariado.

Cabe resaltar que se cuestionó la crítica que hacen Lenin y Trotsky hacia las personas anarquistas, calificándolas de pequeño-burguesas,  debido a que si analizamos bien a Lenin, siempre tuvo los medios para viajar y Trotsky no era menos favorecido. Por otro lado, en el caso de los marineros de kronstant, encontramos una paradoja, y es, que por un lado éstos se levantaron en huelga general contra la dictadura dirigida por Lenin siendo  fuertemente reprimidos, y a la vez fueron la figura propagandística de  los carteles en toda Rusia, como alusión a la valentía y entrega por la causa obrera.

Por otra parte, como muy bien lo señala la ponencia, la relación entre anarquistas y marxistas-leninistas durante la revolución, fue siempre determinada por las tensiones y alianzas desiguales que en la mayoría de los casos terminaba en traiciones al bando negro. Otra de las diferencias fue que mientras los bolcheviques impulsaron toda una iconografía en torno a la figura de Marx, los y las anarquistas hacían hincapié en la importancia de la organización de base.

Ya en cuanto a las reflexiones transversales al tema se destaca la discusión con respecto a la violencia como uno de los factores determinantes en toda revolución, ya sea física o en el sentido de transgredir el estatus quo, así como la importancia de la necesidad de sistematizar las experiencias históricas del movimiento para no caer en lo que comúnmente se cree, y es que la actuación de los y las anarquistas es secundaria y no paralela e incluso más cercana a las demandas del pueblo que la propuesta de los comunistas autoritarios.

Luego de estas intervenciones, dimos paso al taller dinamizado por la compañera Sofía, titulado Philip 66, el cual consistía en dividirnos en grupos de 5 personas y tener solo 6 minutos para caracterizar lo que fue: la huelga general, la acción directa, el comunismo y la expropiación  en el caso concreto de Rusia. Buscando las reflexiones primarias que se podían recoger entre las y los asistentes.  Hablamos de la unidad y el apoyo mutuo que se necesitó para paralizar el sistema económico y con esto presionar a la clase explotadora, lo cual permitió avanzar en la organización de la clase explotada. Aquí se destacan las huelgas iniciadas por los ferroviarios y acompañadas por la solidaridad de los diferentes sectores productivos, así como la acción emprendida por cada persona que consideraba que las cosas debían cambiar; muchas de las tácticas utilizadas fueron las diferentes expropiaciones a terratenientes principalmente, que devinieron en procesos de colectivización, los cuales corresponden a las enseñanzas históricas que de alguna u otra forma debemos tener en cuenta.

Seminario Militante: Anarquismo y Revolución Ponencia Sesión No. 6: Revolución Rusa / Segundo bloque temático: Experiencias Históricas / Martes 16 de Abril de 2012/ Por Rafael


“En rigor de la verdad, la revolución rusa fue un vasto movimiento de masas, una ola de fondo popular que rebasó y arrasó a los grupos ideológicos. No perteneció a nadie en particular; solo al pueblo. En la medida en que constituyó una auténtica revolución, impulsada desde abajo hacia arriba, capaz de producir espontáneamente órganos de democracia directa, presentó todas las características de una revolución social de tendencias libertarias.”
Daniel Guerin[1]

La revolución rusa, dio una luz de esperanza al movimiento libertario mundial, pues generó en las clases explotadas el anhelo del fin último de la existencia del ser humano: la libertad. Las masas desposeídas rusas entendieron que para conseguir ese fin último, era necesaria la abolición de la explotación capitalista, la burguesía, el estado, los cuerpos represivos y la propiedad privada. No obstante, la llegada del comunismo autoritario al poder, apagó esa luz de esperanza que se había incrustado en los corazones de las clases explotadas rusas y produjo una de las más grandes carnicerías contra el movimiento libertario que jamás haya conocido la humanidad. 

Es necesario conocer y recordar las luchas sociales libertarias y su influencia en el pensamiento de las masas campesinas y obreras rusas, pues éstas ayudarían a que se desarrollara la revolución de Octubre y posteriores protestas obreras e insurrecciones armadas contra el estado bolchevique autoritario, engendrador de terror y muerte entre el pueblo ruso. 

No hay que olvidar ni quedarnos callados frente a los hechos ocurridos en la ciudad portuaria de Kronstadt en 1921. Un acontecimiento tan olvidado por los historiadores al servicio del poder de la burguesía mundial, como por las clases explotadas y oprimidas que viven en la miseria producida por este sistema injusto. De la misma manera, debemos tener claro la influencia anarquista en el discurso y el lenguaje usado por los bolcheviques en su afán de someter a las masas campesinas y obreras rusas a la dictadura del proletariado.           
Contexto Histórico

1905. Génesis de la revolución de Octubre y descontento del pueblo ruso contra el zarismo 

El pueblo ruso estaba cansado del poder del zar y las clases explotadoras, que evitaban una reforma agraria que complaciera al campesinado, que vivía en la miseria y que era fuertemente afectado por la escasez de alimentos y falta de trabajo. De igual manera, el proletariado ruso trabajaba en condiciones despreciables y los salarios eran bajos como causa del alza de los precios de los artículos de consumo. Otra causa de la ira del pueblo ruso fue la guerra contra Japón, que cobraría cientos de vidas y que crearía los impuestos de guerra, que tanto perjudicaron el bienestar de las clases explotadas rusas. En palabras de Leon Trotsky “La revolución de 1905 surgió directamente de la guerra ruso-japonesa y, del mismo modo, la revolución de 1917 ha sido el resultado inmediato de la gran matanza imperialista”[2] lo que muestra la importancia que tuvo en el proletariado y el campesinado la guerra con Japón. Lo anterior provocó la ira del pueblo que salió a las calles y realizó numerosas huelgas, dando inicio a la revolución de 1905.

“La revolución de 1905 fue el punto de partida de la de 1917. En ella surgieron órganos revolucionarios de nuevo cuño: los soviets, nacidos en las fábricas de San Petersburgo, durante una huelga general  espontanea. Los soviets se encargaron de coordinar, y llenaron así un lamentable vacío, por cuanto el país carecía casi por completo de movimiento sindical y de tradición sindicalista”[3] decía Daniel Guerin en 1965. Los soviets, entendidos como consejos obreros en manos de trabajadores rusos, fueron importantes en la configuración de la revolución proletaria, pues ellos se encargarían de cerrar y apoderarse de las fábricas, además de realizar las huelgas durante el proceso revolucionario. Los soviets fortalecerían el poder de los bolcheviques para llegar a la dictadura del proletariado. No obstante la importancia de la revolución de 1905, radica en que se creó el cultivo donde se pusieron las primeras semillas de la revolución, que florecerían en 1917. De esta manera aconteció una cadena de sucesos que transcurrieron durante la revolución de 1905, como el llamado “domingo sangriento” o “domingo rojo” que ocurrió el 9 de Enero, donde una gran cantidad de manifestantes, una mezcla entre proletarios y campesinos, marcharon hacia el palacio de Invierno  para exigir mejoras laborales y una constitución que estuviera a favor de los oprimidos. Cuando los manifestantes llegaron al palacio fueron exageradamente reprimidos por la infantería rusa al servicio del zar. Esto produjo numerosas pérdidas humanas al movimiento obrero y campesino, pero lo fortaleció y lo revitalizó, pues en el mes de diciembre de ese mismo año, se originaron las huelgas de Petrogrado, donde numerosos proletarios dejaron de trabajar y dieron su vida por la llama de la revolución. De la misma manera, fue famoso el mitin del acorazado de Potenmkin, donde más de 2000 marineros perdieron la vida, después de la represión y asesinato a sangre fría por parte de las fuerzas represivas rusas.

Pero estos actos de lucha social del pueblo ruso, no fueron inútiles ni inservibles para la revolución, ya que provocaría la creación de una nueva duma, donde se introduciría el poder legislativo; la legalización de los partidos políticos que tanto serviría a los próximos levantamientos; y el derecho al sufragio universal. Lo anterior se conocería como el manifiesto de Octubre. No obstante, seguiría el poder del zar, la iglesia, las fuerzas armadas y la nobleza, y como afirma acertadamente Alexander Berkman: “En 1905 estalló la primera revolución en Rusia. La autocracia era todavía fuerte, y el levantamiento de las masas fue aplastado, aunque no sin haber obligado al zar a conceder ciertos derechos constitucionales. Pero el gobierno se vengó ferozmente, incluso de esas pequeñas concesiones. Cientos de revolucionarios pagaron por ellas con sus vidas, miles fueron encarcelados y otros muchos miles fueron condenados a Siberia”[4]
 
De la misma manera, uno de los problemas que más afecto a la revolución de 1905, y que la llevó a solo ser una chispa en el gran conjunto de acontecimientos que tendrían lugar en 1917, fue la falta de convocatoria en las masas campesinas y su escaso entendimiento con el proletariado de las ciudades. Al respecto Leon Trotsky diría: “En 1905, el proletariado de Rusia no se mostró aun suficientemente fuerte para ocupar a su alrededor a las masas campesinas y conquistar el poder”[5]    

El pueblo ruso abandonaría las huelgas en las fábricas, las protestas en las calles y los levantamientos armados en el campo y en el mar, solo por un corto tiempo, pues 1917 sería el año en que las masas desposeídas rusas se cansarían de tolerar el poder de las clases opresoras. Así, “la revolución de 1905 – 1907 despertó apenas un débil eco en Europa. Por lo tanto, tenía que quedar como un mero capítulo inicial. La continuación y la conclusión estaban estrechamente ligadas al desarrollo ulterior de Europa”[6], exclamaba Rosa Luxemburgo, gran crítica de la revolución bolchevique. 

Revolución de Febrero. Continuación en el camino hacia la revolución 

El pueblo ruso se cansó de esperar las reformas que había prometido el zar desde 1905. De esta manera, estalló la revolución de Febrero, segundo llamado de atención a las clases dominantes rusas. Pero el problema no era solo las reformas que se habían olvidado, sino también la devastación que estaba dejando la primera guerra imperialista de la historia, donde Rusia tenía un papel importante. 

“La Revolución rusa comenzó durante la guerra, a causa del descontento del pueblo en el interior y del ejército en el frente. El país estaba cansado de luchar; se encontraba rendido por el hambre y la miseria. Los soldados habían tenido bastante matanza: comenzaron a preguntarse por qué tenían que matar o que los matasen, y cuando los soldados comienzan a hacer preguntas, ninguna guerra prosigue durante mucho tiempo”[7]. Lo anterior ayudaría a la fraternidad que tendría el ejército con las masas campesinas y obreras durante la desarrollo de la revolución. No obstante, había otros problemas por los que el pueblo ruso se le estaba colmando la paciencia, como el alza en los impuestos y la escasez de alimentos.
“En febrero de 1917 estalló la revolución. Como suele ocurrir en casos semejantes, los poderes existentes estaban aquejados de ceguera. El autócrata y sus ministros, los aristócratas y sus consejeros, todos creyeron que se trataba de un asunto de algunos desórdenes callejeros, de huelgas y de tumultos en demanda de pan. Se imaginaban seguros en la silla. Pero los «desórdenes» proseguían, extendiéndose a todo el país, y entonces el zar se vio obligado a dejar el trono. Antes de que pasara mucho tiempo el monarca que una vez fue poderoso fue arrestado y exiliado a Siberia, donde él mismo había enviado anteriormente a miles a la muerte, y donde él y toda su familia encontraron posteriormente su condena. Fue abolida la autocracia rusa. La Revolución de febrero contra el gobierno más poderoso de Europa se llevó a cabo sin disparar un fusil”[8] diría el revolucionario anarquista Alexander Berkman. De esta manera, subió al poder un gobierno provisional, representado en el poder del social revolucionario menchevique Alexander Kerensky, quien había sido vicepresidente del soviet de Petrogrado. Pero, “El gobierno «revolucionario» de Kerensky permaneció también sordo a las demandas populares. Aprobó normas drásticas contra la «no autorizada» toma de la tierra por parte de los campesinos. Kerensky hizo todo lo que estaba en su poder para mantener al ejército en el frente e incluso volvió a introducir la pena de muerte por «deserción»”[9]. De la  misma manera el gobierno de Kerensky, se negó a realizar una asamblea constituyente, lo que daría fuerza al movimiento bolchevique dentro de las masas desposeídas. “La política del gobierno de Kerensky de escabullirle el bulto a la cuestión constituía uno de los blancos preferidos de crítica de los bolcheviques y la base de algunos de sus más violentos ataques”[10] afirmaría poco después Rosa Luxemburgo. 

Es en este punto donde empieza la influencia anarquista en las masas campesinas y obreras, pues el pueblo se sentiría fraternizado con el lenguaje libertario, y a la vez los bolcheviques lo utilizarían como forma de adiestrar a las masas para llegar al poder. Entre los principios libertarios utilizados por los bolcheviques, se encontrarían: acción directa, huelga general, expropiación y comunismo. Lo anterior ayudaría a la sublevación obrera de los meses posteriores, representados en huelgas, protestas y alzamientos armados. 

Cansado de sostener el poder contra el pueblo, Kerensky va a dejar su dictadura provisional y va dar a paso a otra más fuerte y más sangrienta. Fue el 3 de Julio de 1917, el día en que Kerensky iba a dejar el poder. Alexander Berkman, vería este suceso de la siguiente manera: “El desamparo evidente del gobierno, la decisión de Kerensky de renovar un movimiento agresivo en el frente, junto con la reintroducción de la pena de muerte para la deserción militar, la persecución de los elementos revolucionarios y la detención de sus líderes, todo ello precipitó la crisis el 3 de julio de 1917, miles de obreros, soldados y marineros armados se manifestaron por las calles de Petrogrado, a pesar de la prohibición del gobierno, exigiendo «todo el poder a los soviets». Kerensky intentó suprimir el movimiento popular. Incluso volvió a llamar a regimientos «fieles» del frente para dar una «lección saludable» al proletariado de Petrogrado. Pero todos los esfuerzos de la burguesía, representada por Kerensky, por los líderes socialdemócratas y por los socialistas revolucionarios de derecha, eran en vano para contener la creciente aleada. Se suprimieron las demostraciones de julio, pero al cabo de poco tiempo el movimiento revolucionario barrió al gobierno provisional: El soviet de Petrogrado de los soldados y los obreros, declaró abolido el gobierno y Kerensky salvó su vida sólo huyendo disfrazado.[11] Después del derrocamiento de Kerensky, iba a transcurrir un tiempo de reestructuración de una nueva dictadura que culminaría con la revolución de Octubre.

Octubre. Revolución y dictadura 

El 25 de Octubre va a ser un día glorioso para las masas campesinas y obreras hipnotizadas por el bolchevismo y el estado, pues se declaró totalmente abolido el gobierno provisional, que había declarado a Kerensky como máximo jefe. Todos los miembros del menchevismo en el poder fueron arrestados y el gobierno fue tomado por el soviet de Petrogrado. El poder quedó en manos de los campesinos, obreros y militares, que con la ayuda de los intelectuales del comunismo autoritario consiguieron la llegada a la cima más alta de la montaña de represión  y dominación, como lo es el estado. Pero las masas habían sido engañadas por los bolcheviques, pues era una mentira que las masas campesinas y obreras estuvieran en el poder. La representación del poder se vería representada en el partido político único, que vendría a cometer una serie de crímenes imperdonables contra todo aquel que pensará diferente a su discurso y que criticara sus políticas autoritarias. No obstante la revolución de Octubre y la llegada del comunismo autoritario al poder, van a fortalecer la economía soviética y van a mejorar el nivel de vida de las clases explotadas, pues como diría el historiador marxista Eric Hobsbawm “el sistema soviético estaba pensado para industrializar un país muy atrasado y subdesarrollado lo más rápidamente posible, dando por sentado que la población se conformaría con un nivel de vida que garantizaba unos mínimos unos mínimos sociales y que se hallaba algo por encima del de subsistencia, si bien su nivel exacto dependía de lo que sobrara en una economía organizada para una continua industrialización. Por más ineficiente y derrochador que fuera el sistema, estos objetivos se cumplieron”[12]  

Pero la dictadura del proletariado y de un partido único, terminaría con la falsa libertad que habían tenido las masas desposeídas rusas, pero era preferible la falsa libertad antes de la llegada de los bolcheviques al poder, que la libertad que la dictadura del proletariado impuso obligatoriamente al pueblo. Una libertad que violaron, ultrajaron y escupieron con el más despreciable odio que pueda existir en cualquier ser humano. Pese a las falsas e hipócritas palabras que usarían más tarde los teóricos del comunismo autoritario, como el italiano Antonio Gramsci que decía: “La revolución rusa ha destruido al autoritarismo y lo ha sustituido por el sufragio universal, entendiéndolo también a las mujeres. Ha sustituido el autoritarismo por la libertad, la constitución por la voz libre de la conciencia universal.”[13], existieron mujeres tan valiosas como Rosa Luxemburgo que criticaría años después de la revolución de Octubre, a la dictadura del partido bolchevique y a su violación de la libertad del pueblo ruso. Al respecto decía Rosa Luxemburgo: “La libertad sólo para los que apoyan el gobierno, sólo para los miembros de un partido (por numerosos que este sea) no es libertad en absoluto. La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa de manera diferente. No a causa de ningún concepto fanático de la “justicia”, sino porque todo lo que es instructivo, totalizador y purificante en la libertad política depende de esta característica esencial, y su efectividad desaparece tan pronto como la “libertad se convierte en un privilegio especial.”[14]      

Menos mal no se cumplió el anhelo de León Trotsky, de conseguir una revolución mundial, pues como él había dicho, la revolución de Octubre vendría a ser “la primera etapa de la revolución mundial” Lo anterior hubiera significado la total destrucción del movimiento libertario, pero como había dicho antes, siempre habrá un germen libertario en toda sociedad donde exista la explotación, la lucha de clases, el estado y la violación de la libertad, fin último de todo ser humano. 

La revolución de Octubre “fue una usurpación marxista apoyada por una parte de los socialistas revolucionarios y por muchos anarquistas, pero que para aquéllos en los otros países que no se habían ocupado de esos hombres y de esas cosas rusas, era la revolución social triunfante, y fue para ellos pues un acontecimiento único de primer orden, una felicidad imprevista en esas dimensiones y esa rapidez”[15] diría Max Nettlau. Tal afirmación demuestra la importancia de la revolución rusa, en los demás países del mundo, pues posterior a esta revolución, se empezó a germinar un movimiento obrero marxista leninista, que en muchos países llegaría al poder, como la experiencia revolucionaria en China y Cuba, pero que igual sería autoritario y represor.   

Experiencias libertarias

Kronstadt: Una luz apagada por la represión bolchevique

Cuatro años después de la revolución de Octubre, Rusia estaba devastada y su pueblo vivía en la miseria, pues había combatido en la primera guerra mundial y afrontaba una fuerte guerra civil. A raíz de estos acontecimientos el estado bolchevique, dictaminó un sistema socio- económico, que iba a aumentar más la Ira del pueblo ruso, el comunismo de guerra. 

Como su nombre implica, el Comunismo de Guerra llevaba el duro sello de la regimentación y la compulsión. Dictado por la escasez económica y la necesidad militar, se caracterizaba por una extremada centralización de los controles gubernamentales en todos los sectores de la vida social. Su piedra angular era la incautación forzada de los cereales de los que se despojaba al campesinado. Se enviaban destacamentos armados al campo para que requisaran el excedente de producción con el fin de abastecer a las ciudades y aprovisionar al Ejército Rojo, que constaba de unos cinco millones de hombres[16]  como afirmaba Paul Avrich. El comunismo de guerra decretado por los bolcheviques fue incapaz de resolver los problemas que vivía Rusia después de Octubre de 1917: escases de alimentos, falta de trabajo en las fábricas, hambre, enfermedades y mortalidad. El cambio a un comunismo de guerra intensificó las angustias del campesinado ruso, ya que se militarizaron las fábricas y se aplicó el programa de requerimiento, que expropiaba a los campesinos de artículos de consumo. Una visión más profunda nos muestra la situación: “Aunque se había triunfado en el campo militar y la situación exterior iba mejorando rápidamente, los bolcheviques enfrentaban graves dificultades internas. Rusia estaba agotada y en bancarrota. Las cicatrices de la batalla eran visibles en todos los rincones del país. Durante los últimos dos años la tasa de mortalidad había subido bruscamente, la hambruna y la pestilencia se llevaban millones de víctimas, aparte de los millones que habían caído en combate”[17] Lo anterior, causó la desesperación del proletariado y el campesinado ruso, que se vieron en la obligación de exigirle respuestas al gobierno central. Los bolcheviques los ignoraron y no le pusieron atención a estos problemas, pues para ellos no significaba gran cosa. Ocurrieron demasiada huelgas que darían pasó al alzamiento en armas de los marineros de la ciudad portuaria de Kronstadt.

Los principales habitantes de Kronstadt, los marineros del báltico “estaban siempre en efervescencia y descontentos. Constituían una estirpe inquieta e independiente que abominaba de todo privilegio y autoridad, y parecían siempre a punto de estallar en actos de violencia abierta contra sus oficiales o el gobierno central, que consideraban como una fuerza ajena y coercitiva”. Esta ira estallo en Marzo de 1921, como respuesta a los acontecimientos ocurridos en Petrogrado unos días antes. Los marineros y obreros de Kronstadt se rebelaron contra la opresión bolchevique, en busca de mejores condiciones de vida para su pueblo, las clases explotadas de toda Rusia. 

“Kronstadt, heroico y generoso, soñaba con la liberación de Rusia por la tercera revolución, que estaba orgulloso de haber iniciado. Libertad y fraternidad universal eran su lema. Consideraba la tercera revolución como un desenvolvimiento gradual de la emancipación, cuyo primer paso era la acción libre de los Soviets independientes, sin el control de un partido político cualquiera y que cristalizase la voluntad y los intereses del pueblo. Estos marinos sinceros y cándidos proclamaban a los obreros del mundo su gran ideal, y apelaban al proletariado para que uniese sus fuerzas a las suyas en la lucha, con plena confianza de que su causa hallaría un apoyo entusiasta y de que, sobre todo y ante todo, los obreros de Petrogrado se apresurarían a ir en su ayuda” diría Alexander Berkman.[18] Pero los compañeros hermanos de Petrogrado no llegaron, y las fuerzas represivas del estado soviético asesinaron a cientos de manifestantes que se alzaron en armas, en busca de un mundo distinto para su gente. “El 7 de Marzo, recordara Daniel Guerin, comenzó el bombardeo de la fortaleza. Con el título de ¡Que el mundo lo sepa!, los asediados lanzaron un último llamamiento: “La sangre de los inocentes caerá sobre la cabeza de los comunistas, locos furiosos ebrios de poder. ¡Vaya el poder de los soviets! Los sitiadores pudieron desplazarse sobre el hielo del golfo de Finlandia y, el 18 de Marzo, vencieron la “rebelión” en una orgía de matanzas”[19]
 
El acto de los marineros de Kronstadt fue heroico y aunque se ha ocultado por la historia burguesa, servirá a todo libertario como una voz más de lucha para resistir a la estirpe imperialista y capitalista, que se asoma todos los días en cada esquina de la ciudad.  Solo hay que recordar las palabras de Anatol Gorelik, para entender su verdadera importancia en la historia de los oprimidos: “Kronstadt fue una segunda comuna de París, donde se apagaron las mayores esperanzas y las últimas expectativas del pueblo. Por Kronstadt, estaban todos los trabajadores y campesinos revolucionarios de Rusia.”[20]  

Reflexión final

Fueron décadas de resistencia  y lucha de los anarquistas contra la opresión del comunismo autoritario ruso, que los llevó a fortalecer su pensamiento libertario, pues cada día que cerraban sus ojos y dormían, soñaban  en un mundo diferente: un mundo de fraternidad, igualdad y solidaridad; un mundo sin clases sociales ni poder de clase; un mundo donde la libertad no era una alucinación sino era una realidad; un mundo sin represión y dominación; un mundo donde no habría la necesidad de un estado que explotará a sus habitantes por medio de impuestos, instituciones represivas y un sistema socio- político injusto. Lo anterior llevó a los anarquistas rusos a no quedarse callados y defender hasta el último minuto de su vida el pensamiento libertario y el anhelo de una sociedad diferente, distinta a la que hoy todavía perdura y existe en la mayoría de países de este planeta sucio y depravado, que ha engendrado miseria, dolor, envidia y odio en la mayor parte de la sociedad. A través de experiencias revolucionarias, como la Kronstadt en 1921, el pueblo entendió que todo poder engendrado en el estado, violaba el más preciado derecho que ninguna ley pudiera dictar, el derecho a la libertad.
 

[1] Guerin Daniel. El Anarquismo. Buenos Aires. Ediciones Utopía Libertaria. 2004. Página 111.
[2] Trotsky, Leon. Antes del 9 de Enero. Moscú. 12 de Enero de 1922. Disponible en forma digital en la página web marxista www.marxists.org   
[3] Guerin, Daniel. Op. cit. Página 112.
[4] Berkman, Alexander. El ABC del comunismo libertario. Biblioteca anarquista libertaria Conciencia Libertaria.     Kolectivo Conciencia Libertaria. Página. 82-83. Disponible en forma digital en la página web anarquista www.kclibertaria.comyr.com
[5] Trotsky, Leon. La revolución permanente. Editorial Prisma Ltda. Medellín. 1971. Página 168.
[6] Luxemburgo, Rosa. La Revolución Rusa. Obras escogidas. Ediciones digitales Izquierda Revolucionaria. Página 373. Disponible en versión digital en www.marxismo.com. 
[7] Berkman, Alexander. Op. cit. Página 81.
[8] Ídem.  
[9] Ibíd. Página 85.
[10] Luxemburgo, Rosa. Op. cit. Página 390.
[11] Berkman, Alexander. Op. cit. Página 91 – 92.
[12] Hobsbawm, Eric. Historia del siglo XX. Barcelona. Editorial Crítica. 1995. Página 384.
[13] Gramsci, Antonio. Notas sobre la revolución rusa. 29 de Abril de 1917.  Disponible en forma digital en la página marxista www.marxists.com
[14] Luxemburgo, Rosa. Op. cit. Página 396.
[15] Nettlau, Max. La Anarquía a través de los tiempos. Biblioteca anarquista libertaria Conciencia Libertaria.     Kolectivo Conciencia Libertaria. Página. 137. Disponible en forma digital en la página web anarquista www.kclibertaria.comyr.com  
[16] Avrich, Paul. Kronstadt 1921. Buenos Aires. Ediciones Utopía Libertaria. 2004. Página 14 – 15.  
[17] Ibíd. Página 14.
[18] Berkman, Alexander. La rebelión de Kronstadt. Biblioteca anarquista libertaria Conciencia Libertaria. Kolectivo Conciencia Libertaria. Página. 23. Disponible en forma digital en la página web anarquista www.kclibertaria.comyr.com
[19] Guerin, Daniel. Op. cit. Página 135.
[20] Gorelik, Anatol. El anarquismo en la Revolución Rusa. Buenos Aires Ediciones Utopía Libertaria. 2007. Página 124.