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martes, 3 de julio de 2012

Seminario militante UN: Anarquismo y Revolución / Sesión No 16: El Poder obrero y popular en la tradición anarquista/ Cuarto bloque temático: El problema del poder / Jueves 28 de Junio / Por José

La exploración de John Holloway

A partir de las nociones del filosofía de Toni Negri sobre potencia y potestad, Holloway levanta una propuesta que diferencia entre el poder-hacer, como hacer y como capacidad positiva, y el poder-sobre, como cosificación, como dominio. El poder-hacer seria parte de un flujo continuo de hacer social, de producción y transformación colectiva de la sociedad y la naturaleza, y el poder-sobre implicaría la ruptura del flujo, la separación entre producto y productores, la apropiación forzada de la capacidad económica y política de los hacedores. Simplificando para Holloway el trabajo sería un poder-hacer que se vería separado de su producto y sus propias condiciones de producción por parte del poder-sobre del Capital. De esta manera en el Capitalismo, los poderosos transforman el hacer común en propiedad privada y desposeen a la sociedad de su propia capacidad. 

La exploración de Fabio López

En su texto Poder y Dominio el autor Fabio López considera que sobre la noción de poder descansan grandes confusiones pues la palabra se utiliza para denominar las cosas más disimiles y variadas. Para despejar este panorama López parte sobre la base de considerar el poder como una relación social, de una serie de definiciones estructurales abstractas: Parte de considerar a las sociedades, como organismos atravesados necesariamente por conflictos, en las que actúan por agentes sociales. Todos los agentes sociales, atravesados por tensiones entre sí, se dotan de una determinada fuerza social, que incluye la posibilidad de la fuerza bruta pero la desborda, y de instrumentos para incrementar su fuerza, que van desde la tecnología, hasta las armas y el conocimiento. Todos estos agentes con fuerza cuentan con una determinada capacidad de realización, con una capacidad de producir influencias y de resistirlas[1]. Y esta capacidad se presenta cuando un agente en medio de una relación con otro, consigue producir una nueva relación social, pero lo hace por medio de la puesta en acción de su capacidad, por la movilización de una fuerza superior, esto es que la capacidad solo se realiza en la acción.

El que un agente social pueda tener la capacidad concreta de darle un uso específico a su fuerza social y conquistar por la superioridad de su capacidad de realización su objetivo sobre una oposición cualquiera, sería lo que el autor llama poder. El que las trabajadoras del Sindicato de Alimentos de la CNT Española logran ganarle un conflicto laboral a la empresa Mercadona, sería un acto de poder.  Aproximándose a una definición, criticando el concepto genérico de poder como influencia del sociólogo Max Weber y el impositivo de la voluntad de poder del filósofo Friedrich Nietzsche, pero tomando de ambos, López enuncia la siguiente: “poder es la imposición de la voluntad de un agente a través de la fuerza social que consigue movilizar para vencer a la fuerza movilizada por aquellos que se oponen.[2]”. Continuando con sus reflexiones, López sostendrá que el Poder en primer término existiría en un lugar y en un tiempo concreto, es decir está determinada histórica y espacialmente. En segundo lugar el poder no es solamente violencia, no solo se ejerce como represión, sino que también es creación y capacidad de articular. En tercer término el poder aunque difuminado por todo el entramado social, se ejerce a través de voluntades, de decisiones colectivas y sostenidas. En cuarto lugar el poder no se da sino en medio de relaciones de conflicto, de resistencias, jamás en la pasividad. De esta manera si para Weber el poder se da pese a las resistencias, para López solo se da gracias a ellas[3].

López considera que el Estado es solo una estructura de dominación y de poder del Capitalismo. Y aunque teóricamente el Capitalismo pueda subsistir sin el Estado, y el Estado sin los capitalistas, su interrelación, y en consecuencia la lucha contra ambos distingue a la propuesta anarquista. Por consiguiente la Revolución que expropia los medios de producción del Capitalista y destruye el aparato político del Estado es una toma-socialización del poder, que busca impedir la dominación, incluida la dominación de una clase sobre otra. En palabras de López: “O sea, para el anarquista, la sociedad pos-revolucionaria no debe admitir que ninguna organización tenga poder gracias a la fuerza social obtenida a través de la alienación de algún agente. La sociedad revolucionaria admitirá el poder, pero no tolerará de forma alguna la dominación. El único poder legítimo es el constituido por la suma de la fuerza social de agentes autónomos, que libremente elegirán integrar una organización para construir un proyecto. Así deberá constituirse el poder revolucionario. En suma, la verdadera revolución social debe poner fin a las relaciones de dominación.[4]


[1] Fabio López. Poder y dominio. Una visión anarquista. En Madre Selva Editores. Pág. 52-53. Link: http://www.editorialmadreselva.com.ar/poder_y_dominio.pdf Consultado 28/06/2012
[2] Fabio López. Poder y dominio. Una visión anarquista. Pág. 54
[3] Fabio López. Poder y dominio. Una visión anarquista. Pág. 54
[4] Fabio López. Poder y dominio. Una visión anarquista. Pág. 154

jueves, 28 de junio de 2012

Seminario militante: Historia del Anarquismo social y organizado / Segunda sesión: Lucy Parsons, la IWPA y la Revuelta social en Chicago / Primer Bloque Temático / Miércoles 27 de Junio de 2012 / Por Paola

"Los anarquistas saben que un largo período de educación precisa preceder cualquier gran cambio fundamental en la sociedad, una vez que no crean en la miseria del voto, ni en campañas políticas, pero sí en el desarrollo de individuos con pensamiento autónomo." -Lucy Parsons, Los Princípios del Anarquismo, 1890.-

Más peligrosa que mil insurrectos
Lucia Gonzales (1853-1942) también conocida como Lucy Gonzales y Lucy Parsons, fue una destacada anarquista y líder obrera activa por más de 70 años en el movimiento revolucionario estadounidense, frontal critica feminista y negra al machismo y el racismo que dominaban su época[1]. Lucy de raíces indígenas y negras nació como esclava en el estado sureño de Texas, como hija de la mexicana María Delgado y el indígena mestizo Jhon Waller[2], quedando tres años después como huérfana. Conoció y se casó en 1871 con Albert Parsons, ex soldado de la Confederación Sureña durante la Guerra de Secesión Norteamericana convertido en un republicano igualitario, violando las leyes de mestizaje que prohibían el matrimonio interracial, motivo por el cual se vio obligada a marcharse hacia la dinámica e industriosa ciudad de Chicago en el estado nororiental de Illinois. En su nueva ciudad Lucia ahora convertida en Lucy, devendría en militante del joven Partido Socialista de los Trabajadores Norteamericanos y se convertirá en escritora del periódico partidista The Socialist, acompañando la campaña presidencial de su marido Parson[3].

En la gran huelga ferrocarrilera de 1877, Lucy desarrollara junto con Albert una amplia campaña de solidaridad. Cuando su marido sea despedido de su trabajo como tipógrafo del periódico Time, ella montara un pequeño taller de confecciones y pasara a fundar la International Ladies Garment Workers Union ILWU (Sindicato Internacional de Trabajadoras Textiles), federación sindical de la que será la principal referente[4]. Después de un continuo proceso de acercamiento ideológico, Lucy adherirá formalmente al anarquismo para 1883, destacándose como activista de la organización especifica anarquista International Worker People Asociation IWPA (Asociación Internacional del Pueblo Trabajador), redactora del periódico semanal en lengua inglesa The Alarm y organizadora de las explotadas obreras de la industria textil del Estado. En sus artículos trataba desde su experiencia personal temas tan diversos como el desempleo, la indigencia, la guerra civil norteamericana, opresión hacia la comunidad negra y la condición de la mujer trabajadora, en los que alentaba a los trabajadores y los desempleados que se levanten en actos directos de violencia contra los ricos. En esta misma época y como una repuesta moral a los criminales actos de violencia contra la población negra, Lucy escribiría el panfleto "El negro: le permitió abandonar la política al político y la Oración en el predicador."[5]

Fue una de las grandes agitadoras que prepararon el terreno para la gran huelga general del 1ero de mayo de 1886 a la que concurrían solo en Chicago 350 mil trabajadoras, destacándose por su interés por la participación de las mujeres trabajadoras en la huelga. Ocurridos los sucesos de Haymarket el 3 de Mayo de ese mismo año, su compañero Parsons y otros 6 lideres revolucionarios, fueron detenidos y procesados en un juicio viciado, para ser finalmente ejecutados el 11 de noviembre de 1887[6]. Lucy vigilada de cerca por la policía y considerada aún más peligrosa que su marido para el orden social, levanto la defensa pública de los Mártires y en el marco de una vasta campaña de solidaridad internacional recorrió en intensas giras todo el país abogando por la causa de los mismos, recogiendo fondos y difundiendo su situación, estableciendo gracias a su dedicación y esfuerzo la fecha del 1ero de Mayo como jornada de reivindicación[7]. Sobre su actuación durante el juicio dirá José Martí en su crónica sobre los sucesos de chicago: “(...) Allí la mulata de Parsons, implacable e inteligente como él –se refiere a su esposo Albert Parsons-, que no pestañea en los mayores aprietos, que habla con feroz energía en las juntas públicas, que no se desmaya como las demás, que no mueve un músculo del rostro cuando oye la sentencia fiera. Los noticieros de los diarios se le acercan, más para tener qué decir que para consolarla. Ella aprieta el rostro contra su puño cerrado.[8]

Tras la muerte de su compañero Lucy se mantendrá activa en el movimiento revolucionario, participando de diferentes iniciativas obreras, feministas, antirracistas, por la libertad de inmigración y por los prisioneros políticos. En 1892 edito durante algunos meses el periódico Freedom en el que defendía posiciones socialistas libertarias al mismo tiempo que se ocupa de denunciar enérgicamente el linchamiento de negros o la doble opresión contra las mujeres, defendiendo la interculturalidad obrera y la emancipación de la mujer con respecto a las tareas domésticas[9]. Para 1905 participará en la fundación de la Industrial Workers of the World IWW, confederación sindical revolucionaria y editara la publicación The Liberator como periódico de la IWW en Chicago  en la que se defenderá el obrerismo antiparlamentario y de acción directa al mismo tiempo que el multiculturalismo y un feminismo obrero. En los años 20 se involucraría en el National Committee of the International Labor Defense NCILD, que defendería presos sindicales y participaría en la lucha por la igualdad racial[10]. Sus biógrafos discuten si para el final de su vida Lucy habría adherido al Partido Comunista de los Estados Unidos. Murió a sus 89 años y sus tumba descansa en el cementerio forest home a pocos metros del Monumento a los Mártires de Haymarket[11].

Su pensamiento
En su escrito Un sabio movimiento: acerca de la organización anarquista publicado en 1907, Lucy planteara la siguiente idea: “Yo personalmente siempre he sostenido la idea de la organización, junto a asumir la responsabilidad de sus miembros, tal como pagar cotización mensual y colectar fondos para fines de propaganda. Por sostener estas ideas, he sido llamada Anarquista “a la antigua”, etc.” En el mismo texto se declara partidaria de una presan libertaria continua y bien estructurada, ataca el egoísmo y la dispersión que le impiden al anarquismo constituirse en un movimiento factico y no solo nominal. En un sentido parecido, en su discurso a la IWW, de 1905, Gonzales se declarar a favor de un sindicato amplio que agrupara a todas las trabajadoras sin distinción de raza, género o nacionalidad, con vocación para la acción directa y preparado eventualmente para la violencia, que desarrollara la táctica de las huelgas activas y de carácter general, en las que las trabajadoras tomaran posesión directa de los medios de producción sobre los que laboraban.

También en su escrito Soy una anarquista, publicado en 1886, Lucy criticara de manera vehemente el patriotismo estadounidense a partir de la caso de los Mártires de Chicago y sostendrá que esta supuesta tierra de la libertad no se edificaba sino sobre la explotación de las trabajadoras y la violencia de las capitalistas. Denunciando que en este caso el juicio fue una farsa montada contra los trabajadores y que la masacre de Mckormick fue silenciada apropósito para justificar la violencia policial y defendiendo la detonación de la bomba en la plaza, como un acto de autodefensa frente a la beligerancia policial, acto perfectamente legítimo y aun constitucional. También en estas líneas Gonzales sostendrá que el Anarquismo hallaba su justificación como respuesta y remedio de las condiciones de opresión, miseria y explotación que azotaban a las trabajadoras.



[1] IWW. Lucy Parsons: Woman of Will. En IWW Biography and History. Link: http://www.iww.org/en/history/biography/LucyParsons/1
Consultado 13/06/2012
[2] Loe Lowndes. Lucy Parsons. The live of an Anarchist Labor Organizer. En Balck Flag.net. Link: http://flag.blackened.net/liberty/parsonsl-bio.html Consultado 13/06/2012
[3] Lucy Parsons. En Findagrave.com. Link: http://www.findagrave.com/cgi-bin/fg.cgi?page=gr&GRid=8793 Consultado 13/06/2012
[4] IWW. Lucy Parsons: Woman of Will. Op. cit.
[5] Loe Lowndes. Lucy Parsons. The live of an Anarchist Labor Organizer. Op. cit.
[6] Lucy Parsons. En Findagrave.com. Op. Cit.
[7] Loe Lowndes. Lucy Parsons. The live of an Anarchist Labor Organizer. Ibíd.
[8] Luciano Andres Valencia. Más peligrosa que mil insurrectos. Biografía de Lucy Parson. En Ateaysublevada.overblog. Link: http://ateaysublevada.over-blog.es/article-mujer-lucy-parsons-es-mas-peligrosa-que-mil-insurrectos-100764496.html Consultado 13/06/2012
[9] Loe Lowndes. Lucy Parsons. The live of an Anarchist Labor Organizer. Ibíd.
[10] Loe Lowndes. Lucy Parsons. The live of an Anarchist Labor Organizer. Ibíd
[11] Lucy Parsons. En Findagrave.com. Ibíd.

miércoles, 6 de junio de 2012

Seminario Militante: Anarquismo y Revolución Ponencia Sesión No. 11: Los Sindicatos Revolucionarios y los Consejos Obreros / Tercer bloque temático: Formas organizativas / Martes 05 de Junio de 2012/ Por Ingrid

“La organización; que por lo demás es sólo la práctica de la cooperación  y de la solidaridad, es condición natural y necesaria de la vida social: constituye un hecho ineluctable que se impone a todos, tanto en la sociedad humana en general  como en un grupo de personas que tengan un fin común que alcanzar”  -Errico Malatesta-

Introducción

La cuestión de la organización no es una cuestión que únicamente importe al anarquismo.  Sin embargo, la manera en que ha sido abordado por éste, principalmente a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX,  ha sido un de gran importancia para los movimientos sociales radicales, que se piensan y proyectan la transformación de la sociedad. Las propuestas organizativas desde el anarquismo parten del reconocimiento de las necesidades prácticas de la vida colectiva, pues es desde ahí desde donde se configuran las relaciones, las actividades y los procesos que dan vida a las organizaciones y sus apuestas políticas.

El anarquismo, a través de su praxis, ha desarrollado diversas formas organizativas de acuerdo a las necesidades concretas en las que sea ha enfocado su acción. Al interior de las fábricas, en los consejos, en el accionar de las huelgas en las calles y en las expresiones violentas de acción directa e insurrección armada, en un intento por articular lo ético y lo político, por construir un proyecto social libre de los vicios del verticalismo, el estatismo y las conducciones centralistas. El anarquismo, en este orden de ideas, le apuesta a construir una revolución «desde abajo».

Los Sindicatos Revolucionarios

“Palabra «sindicato de trabajadores» significaba al principio en Francia organización por ramos de la industria, para el mejoramiento de su status social y económico. Pero el crecimiento del sindicalismo revolucionario dio a este significado una importancia mucho más amplia y profunda. Tal como un partido es, por así decirlo, la organización unificada para un esfuerzo político determinado dentro del moderno Estado constitucional, y procura, en una u otra forma, mantener el orden burgués, así también, desde el punto de vista sindicalista, las uniones de trabajo, los sindicatos, constituyen la organización obrera unificada, y tienen por objeto la defensa de los intereses de los productores dentro de la sociedad presente y la preparación y el fomento práctico de la reedificación de la vida social según las normas socialistas. Tiene, por consiguiente, una doble finalidad: 1º Como organización militante de los trabajadores contra los patronos, dar fuerza a las demandas de los primeros para asegurar la elevación de su promedio de vida. 2º Como escuela para la preparación intelectual de los obreros, capacitarlos para la dirección técnica de la producción y de la vida económica en general, de suerte que, cuando se produzca una situación revolucionaria, sean aptos para tomar por sí mismos el organismo socioeconómico y rehacerlo en concordancia con los principios socialistas.”–Rudolf Rocker. Anarcosindicalismo. Teoría y práctica.-

En la búsqueda por establecer mecanismos de inserción en el mundo obrero, la practica ácrata, ha optado por organizar por gremios a la clase trabajadora. El modelo sindicalista revolucionario, puede contribuir a que las trabajadoras  cobren conciencia de la explotación que soportan de forma más eficaz  que los aportes teóricos de los y las ideólogas. Bajo el principio de autogestión las trabajadoras se unen, mas allá de la resistencia anticapitalista, para asegurarse mutuamente el uso de los instrumentos de trabajo, de la planificación y de la producción, para el beneficio común; y bajo el principio federativo a nivel nacional e internacional el sindicalismo organiza las fuerzas del proletariado hacia la revolución social.

En las experiencias anarcosindicalistas o en las cuales el anarquismo ha tenido una fuerte incidencia, es clara la preocupación por fomentar la participación directa  y activa de las trabajadoras en la acción sindical, rompiendo con cualquier tipo de burocracia que se evidencia en modelos más tradicionales, sin embargo,  en experiencias como la organización argentina: Alianza Obrera Espartacus, se actuó en unión con grupos sindicales conducidos verticalmente, esto debido al cuidado de ignorar el amplio campo obrero llegando al aislamiento y al sectarismo.   
        
Los Consejos Obreros

“El sistema de consejos no tolera ningún género de dictadura, por provenir de postulados diametralmente opuestos. Implica la voluntad nacida de abajo, la iniciativa creadora de las masas laboriosas. Bajo la dictadura, en cambio, sólo subsiste la estéril voluntad que parte de arriba, que no consiente la actividad creadora y que proclama como ley suprema para todos la ciega sumisión. Ambas no pueden coexistir. En Rusia salió victoriosa la dictadura. Desde entonces no, hay ya Soviets en el país. Todo lo que de ellos resta es el nombre y una espantosa caricatura de su significación inicial. El sistema de consejos del trabajo abarca una gran parte de las formas económicas empleadas por un socialismo constructivo que por propio acuerdo opera y rinde la producción necesaria para atender a todos los requerimientos naturales de la vida. Ha sido el fecundo desenvolvimiento de ideas que prosperaron en el movimiento socialista obrero. Esta idea peculiar la produjo el esfuerzo que se hizo para dar una base de realización concreta al socialismo. Se vio que la base debía ser el empleo constructivo de toda la eficiencia de los individuos. Pero la dictadura es herencia de la sociedad burguesa, el tradicional precipitado del jacobinismo francés, que fue llevado al movimiento proletario por los llamados babouvistas y que más adelante fue tomado por Marx y sus discípulos. La idea del sistema de consejos obreros está íntimamente trabada en su desarrollo con el socialismo y no se concibe sin éste. En cambio, la dictadura nada tiene que ver con el socialismo y a lo sumo puede conducir al más estéril capitalismo de Estado.” –Rudolf Rocker. Anarcosindicalismo. Teoría y práctica.-

Los concejos obreros son organizaciones que inicialmente nacen como órganos de participación de los trabajadores en la administración de las fábricas. Posteriormente, y mediante la presión por huelgas, pueden llegar a tomarse el control de los instrumentos de producción, es decir, las fábricas, la tierra y la administración. Las comisiones de control no deben ser simples comités de verificación, sino las células transformadoras del mundo, destinadas a preparar el paso de la producción y la socialización a manos de la clase obrera y campesina,  y a fomentar la colaboración de las colectividades rurales con los consejos de fábrica y los sindicatos.
 
Hacia 1919, en Italia, surgen por influencia de la experiencia soviética, consejos obreros en el gremio metalúrgico principalmente. La Federación Italiana de Obreros Metalúrgicos FIOM,  inicia firmando acuerdos que permitían el establecimiento de comisiones de obreros al  interior de las fabricas. Luego, los establecimientos fueron ocupados y la figura de representación obrera en el campo administrativo paso de ser representativa a dirigir las empresas y continuar la producción por sus propios medio, sin el apoyo del conocimiento técnico o ingeniero. 

martes, 29 de mayo de 2012

Seminario Militante: Anarquismo y Revolución Ponencia Sesión No. 10: Revolución Española/ Segundo bloque temático: Experiencias Históricas / Martes 29 de Mayo de 2012/ Por Sofía.

 “A los osados pertenece el futuro. Cuando no podemos soñar más, morimos”. Emma Goldman.

Preámbulo
El siguiente texto tratará de presentar los aspectos más importantes de La Revolución Española, reconociéndola como una de las experiencias históricas más enriquecedoras  de carácter propiamente anarquista organizado o comunista libertario. Haremos referencia a los años de 1936 a 1939, pero con  especial ahínco en los dos primeros años de este periodo, como parte  fundamental de lo que fue el proceso de revolución social y su posterior decadencia. Comprendemos dicho devenir como una revolución en el sentido de que tras el alzamiento en armas de los “nacionalistas”, el proletariado y el campesinado asumieron su papel histórico combatiendo a la reacción, pero no en miras a volver al orden republicano-burgués, sino a construir por ellos y ellas mismas una sociedad radicalmente diferente, una sociedad libre. Más adelante se ahondará sobre la discusión que se ha dado acerca de si fue una mera guerra civil o si fue una revolución –fallida-, pero en esta parte, diremos que la mayoría de la historiografía tradicional no reconoce el carácter de revolución debido a que tras los casi 36 años de censura franquista, toda la documentación que “respaldaba” las experiencias emancipadoras fue tergiversada, censurada o ridiculizada, aunque observamos que a partir de 1975 - fecha en que muere Francisco Franco- hay una proliferación de investigaciones con perspectivas diferentes a las legitimadoras del régimen falangista español.

Ahora bien, debemos reconocer que aunque los acontecimientos de la década de los treinta en España, están inscritos en un andamiaje de intereses, prácticas y visiones muy complejas y diversas, se puede decir que dicho país estuvo divido en dos zonas: entre el control de los nacionalistas o por otro lado el de los republicanos,  Nosotras dejaremos de lado la reconstrucción del territorio nacionalista, salvo algunas excepciones, centrándonos en el accionar de la CNT-FAI en la República. Por otro lado, cabe reconocer que existe una pasión por el devenir de este proceso para quien escribe esta ponencia, por lo cual, exhortamos a que la visión que se presentará a continuación, sea evaluada, reflexionada y ante todo pedimos disculpas, de entrada, por si se nos escapan elementos importantes y puesto que reconocemos que la subjetividad está impresa en todas partes, por posibles sesgos, que si los hay, estamos seguras que contribuirán a nutrir la discusión.

Balance Historiográfico
Ya que en este proceso hubo multiplicidad de actores sociales, de la misma manera, existen una cantidad impresionante de visiones de la guerra. Comenzaremos hablando de las de corte nacionalista, que eran las que legitimaron el orden social de la posguerra; la más relevante  en lo que atañe a las colectivizaciones fue la publicación de M. Roldán titulada “Las colectivizaciones en Cataluña. Dos años y medio de destrucción de vida y de riqueza” en la que podemos observar la perspectiva negativa  con respecto a estas, ya que atacaba la propiedad privada y con ello no había una acumulación de riqueza para la sociedad capitalista. Por otro lado, debido a la fuerte política de censura dentro de España, se dio un fenómeno en el cual la investigación dedicada a la guerra fue realizada principalmente fuera del país, a esta se le conoce como historiografía internacional, en la cual se destacan los trabajos de Hugo Thomas con su libro “The Spanish civil war”, Gabriel Jackson con “The Spanish republic  and the civil war 1931-1939”, Raymond Carr con “Estudios sobre la República y la guerra civil española”, con una perspectiva liberal que no descubre mucho sobre la revolución social y por otro lado, la obra de Pierre Broué y Émile Témime con el libro “La Révolution et la Guerre d’Espagne” que ofrece una mirada más general sobre la guerra. Otra obra que destaca es la investigación realizada por el norteamericano John Brademas, que fue prohibida en España por largos años, titulada “Revolution and social Revolution: A contribution to the history of the anarcho-syndicalist movement in Spain 1930-1937” que dedica su estudio al desarrollo de la CNT y su relación con la FAI, en la Segunda República, y así podríamos nombrar un sinnúmero de producciones[1].

Ya en lo que se refiere a la historiografía comunista, podemos decir que se presentó una visión uniforme de la guerra, en la que los lineamientos de la Tercera Internacional, Stalin, la Kominter y el PCE condicionaron la lectura, destacando el carácter de “revolución independentista-burguesa” o de “revolución democrática-burguesa”, en consonancia con sus objetivos para el caso español, ya que entre otras cosas la Unión Soviética creía que no estaba dadas las condiciones para saltarse una revolución parlamentaria y que el sistema de colectivización no era más que una “dictadura caciquil” , de ahí podemos deducir la actitud antirrevolucionaria del PCE, aquí encontramos trabajos como el de J. Sandoval y M. Azcarate llamado “Spain 1936-1939”[2]. Paralelamente, en lo que compete a la historiografía anarquista y anarcosindicalista, encontramos  dos tendencias, una de corte moderado, abanderada bajo el movimiento de los treinta o treintistas y una más radical llamada faísta.  Para el caso del anarquismo organizado más radical encontramos estudios de Diego Abad de Santillán, escritos inmediatamente después de la guerra, es el caso de los textos titulados “El organismo económico de la revolución”, “Por qué perdimos la guerra. Una contribución a la historia de la tragedia española” y  de “La revolución y la guerra de España”. Pues bien, En lo que respecta a la historiografía feminista del proceso, podemos decir que  representa un esfuerzo por poner de relieve los grandes logros y la propia visión de las mujeres durante la guerra. Aquí el papel de la organización Mujeres Libres, es el que más se ha estudiado. Entre las investigadoras que han dedicado al tema tenemos a Mary Nash, con su libro “Mujeres libres: España 1936-1939”, Martha Ackelsberg, con sus obras “Community empowerment: Lessons for Mujeres Libres”, “Free Women of Spain, Anarchism and the Strugle for the Emancipation of Women”, Pepita Carpena, "Spain, 1936: Free Women. A Feminist, Proletarian and Anarchist Movement", Margaret Higonnet, “Behind the Lines: Gender and the Two World Wars New Haven” y "Civil Wars and Sexual Territories".

Ya para el caso de la historiografía más reciente hallamos un boom de investigaciones provenientes de todos lados a partir de 1975. Aquí encontramos trabajos de Antony Beevor: “La guerra civil española”, Concepció Sonodellas: “Clase obrera y revolución social en España”, Felix García: “Colectividades campesinas y obreras en la revolución española”, José Luis Gutiérrez Molina “Colectividades libertarias en Castilla”,  Frank Mintz: “Autogestión y Anarcosindicalismo en la España Revolucionaria”, José Pairat: “Los Anarquistas. En la Crisis Política Española (1869-1939)”, Agustin  Guillamon: “Barricadas en Barcelona. La CNT de la victoria de julio de 1936 a la necesaria derrota de 1937”, [1] Walther L. Bernecker: “Colectividades y Revolución Social. El anarquismo en la Guerra Civil Española. 1936-1939”,  entre otros. Un gran beneficio para estas investigaciones fue  el hecho de que los archivos del movimiento libertario español, ante la amenaza de ser destruidos,  fueron trasladados de la vía Durruti de Barcelona, a Francia y de allí a Amsterdam donde permanecieron sin ser tocados hasta 1975 y que desde ese año se está llevando a cabo una tarea de catalogación y de sociabilización del material. El historiador  Walther L. Bernecker indica que: Además de los archivos de Amsterdam y Salamanca, los siguientes institutos y bibliotecas disponen de relevantes materiales relativos a la revolución social: el Centre International de Recherches Sur l’Anaechsime” (Ginebra), el Istituto Giangiacomo Peltrinelli (Milán), la Sección de estudios sobre la Guerra de España, Ministerio de Información y Turismo (Madrid), el Arxiu Histotic Municipal (Barcelona), la Biblioteca Figueras d’História de l’Españya contemporáneia (Barcelona)[3].

Contexto Histórico. Creación y colaboración de las agrupaciones:
El movimiento obrero organizado español  se puede fechar desde 1869 con la creación de la Federación Obrera Regional (FOR) y un año después tras el Primer Congreso Obrero, se unirá a la Internacional, en el bando bakuninista. Posteriormente  se dará a la tarea de crear  la CNT (Confederación Nacional del Trabajo) en 1910, donde estaban aglutinados sindicalistas revolucionarios en general y anarquistas en lo particular, en 1917 se dará la primera huelga general revolucionaria tras las crisis militar, política y social. En 1922 dicha confederación se unirá a la AIT teniendo como meta explícita agudizar la lucha de clases. En 1923, tras el golpe militar de Primo de Rivera, el 13 de septiembre, la CNT se verá forzada a actuar en la clandestinidad. Paralelo a esto en 1927 se fundará en Valencia, en la ilegalidad la FAI (Federación Anarquista Ibérica), rescatando los postulados bakuninistas y del anarquismo organizado. Lo anterior llevará a una alianza estratégica CNT-FAI basada en que ambos eran antiestatistas y se pensaban una sociedad Comunista Libertaria[4].

No obstante en 1931 el ala más moderada de corriente puramente sindicalista, lanzó un programa llamado el “Manifiesto de los treinta” que se oponía al peso de la influencia de la FAI, proclamando así la independencia del sindicalismo, estos abandonaron la CNT bajo la dirección de Ángel Pestaña, pero en vísperas de la guerra regresaron a ella. De la misma manera existió la FIJL (Federación Ibérica de Juventudes Libertarias). Por otro lado hay que tener en cuenta que dentro de la izquierda estaban las siguientes agrupaciones: PCE (Partido Comunista Español) fundado en 1921 de línea soviética, la UGT (Unión General de Trabajadores) socialista reformista en sus inicios en 1888, los comunistas disidentes del POUM (Partido Obrero de Unidad Marxista), fundado en 1935 cercanos al trostskismo, el PSO (Partido Socialista Obrero), el PSUC (Partit Socialista Unificat de Catalunya) creado en 1936; de estás cabe resaltar que la UGT y el POUM sostuvieron alianzas con la CNT-FAI, concretamente en el CCMA (Comité Central de Milicias Antifascistas). La influencia de la CNT –según Berncker- para 1936 era de un millón de miembros y sus principales terrenos de acción fueron Catalunya, Levante, Andalucía Oriental, Asturias, Galicia y Aragón. La de la UGT era de millón y medio con focos de acción en Asturias, Vizcaya, Madrid y Valencia, Castilla la nueva, Extremadura y Andalucía Occidental.

A su vez, la influencia del PCE era precaria para esos años (1931-1936), estos propugnaron por el Frente Unitario de los socialistas, luego por el Bloque popular y finalmente por el Frente Popular de todas las Fuerzas Antifascistas (1936). Gracias a esto último lograron salir del “aislamiento” y ganar militantes y llevar a 17 diputados al parlamento[5]. Para el bando republicano tenemos la izquierda republicana  (IR) de Manuel Azaña, así como la Unión Republicana (UR) de Diego Martínez Barrio, que se centrarán en conservar el orden establecido, ayudadas por la liberal Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Y del bando de la derecha tenemos a conservadores extremistas y católicos, admiradores de los regímenes de Italia y Alemania, aglutinados en lo que se conoció como la CEDA y posteriormente en la  Falange Española.

Ambiente Político general
Ya para  enero de 1930  se dio fin a la dictadura de Primo de Rivera y el 12 de abril de 1931 se llamó a elecciones municipales y se dio la caída de la Monarquía legalmente, para que tras reuniones en San Sebastián,  el 14 de abril se diera la proclamación oficial de la República bajo el gobierno provisional de Niceto Alcalá Zamora, de posturas moderadas conservadoras,  pero acompañado de republicanos anticlericales y algunos socialistas. Dicha administración  prometía múltiples reformas que no cumplió, lo cual generó el descontento de la clase trabajadora, sobre todo en el sector agrario, que la llevó a radicalizarse y a una serie de huelgas que duraron meses. A parte de algunos monarquistas “desconsolados”, sólo dos fuerzas importantes representaron oposición a este gobierno parlamentario burgués: Por  un lado estaba la alianza de la CNT-FAI (Confederación Nacional del Trabajo- Federación Anarquista Ibérica) con principal influencian  en Catalunya y  por el otro estaban las provincias vascas y de Navarra que pertenecían a la derecha tradicional española. Puesto que los anteriores representaban amenazas a la ya de por sí fragmentada unidad, dicha administración fomentó el gobierno regional de Catalunya con fue independiente, el cual se llamó La Generalitat.

Luego se dio paso a lo que se conoció como el Bieno Negro (1933-1936) caracterizado por un gobierno reaccionario de derecha que reprimió fuertemente a los trabajadores y trabajadoras, dirigido por Martínez Barrio. En  enero de 1936 se creó el pacto del Frente Popular que fue entre otros, iniciativa del PCE (Partido Comunista Español), alejándolo de la idea de revolución social. El 16 de febrero de ese año, dicho Frente gana las elecciones, dejando el gobierno en manos de   Manuel Azaña que es sustituido por Casares Quiroga. El 17 de julio la guarnición de Melilla se subleva, marruecos sigue el golpe, Franco se pone a la cabeza de los golpistas y Hitler envía ayuda a este, que triunfan el 18 de julio en Sevilla, Valladolid y Zaragoza. El 19 de Julio Martínez Barrio intenta pactar con los sublevados, pero este fracasa y José Giral toma el gobierno.  El 20 de julio el golpe fracasa en Barcelona, Madrid, Málaga, Bilbao, Santander, Asturias, Murcia, Almería y Cartagena. El 30 de  Agosto llegan los primeros aviones italianos a Marruecos. El 4 de Septiembre se da la caída del gobierno de Giral y Largo Caballero forma gobierno sin los anarquistas. El 26 de Septiembre la CNT forma parte del gobierno de la generalitat. El 10 de octubre se da el Decreto de Creación del Ejército Popular. En Mayo de 1937 tras dejar el gobierno en manos de Negrín se da fin a la esperanza de revolución y luego hasta 1939 se oficializa el pacto de no agresión entre Hitler y Stalin y finalmente se da el fin de la guerra y la victoria franquista[6].

La experiencia Anarquista
19 y 20 de julio de 1936: La CNT-FAI el 18 y 19 de julio de 1936, organizada en comités de defensa de barriada se armó por su cuenta y se comprometió a luchar contra los levantados, pero contaba con un armamento muy precario: fisiles viejos. No obstante, el papel de dichos comités de defensa fue fundamental, ya que estos eran desde antes del golpe el órgano político-militar clandestino de la CNT financiado por sus militantes, cuya estructura era: “1.- secretario: contacto con otros cuadros, creación de nuevos grupos, informes. 2.- investigación de personas: determinar la peligrosidad de los enemigos. 3.- investigación de edificios: levantar planos y elaborar estadísticas. 4.- estudio de los puntos estratégicos y tácticos de la lucha callejera. 5.- estudio de los servicios públicos. 6.- Investigar dónde obtener armas, dinero y abastos.”[7]Así las cosas, debía existir un comité de defensa en cada lugar donde estuvieran los anarquistas. Estos a su vez fueron llamados milicianos y conformaron un Comité de Defensa Confederal, que en la madrugada del 19  tuvo como táctica atacar a los sublevados en las calles y no en los cuarteles. Aquí el grupo “Nosotros” cumplió el papel de abastecer de armamento a los trabajadores. Luego de que aseguraron que los miembros de la guarnición estaban en las calles, sonaron las alarmas que avisaron la revolución, dos camiones grandes con banderas rojinegras salieron al ataque al unísono de “A las Barricadas”, ese día, ayudados por los sargentos de artillería Valeriano Gordo y Martin Terrer, los anarquistas lograron apresar a casi toda la oficialidad de Atarazanas, no obstante la dirigencia logró tomar la  resistencia. El balance de este evento se tradujo según Agustín Guillamón así: “los facciosos recuperaron el control del cuartel, pero los anarquistas se habían apoderado de cuatro ametralladoras, unos doscientos fusiles y unas cajas de munición”[8]. Esto en lo que respecta al primer enfrentamiento. Pero cabría analizar cómo se planeó la jornada y como se desarrolló, viendo si hubo coherencia o no. El Comité de Defensa Confederal, acordó que se atacaría a los sublevados en las calles, esto acompañado de la ayuda de algunos militares fieles a la Generalitat dio varios triunfos al bando republicano.

Pero es importante ver que la prepotencia de los reaccionarios que creyeron que el golpe de estado se iba a reducir a un desfile militar en las calles, también fue un aspecto decisivo, así como el papel de los numerosos milicianos, obreros y campesinos que salieron a las calles a luchar con lo que tenían: A excepción del Cinco de Oros la iniciativa del enfrentamiento con los facciosos la tuvo siempre el proletariado: en el Paralelo, en Pueblo Nuevo, en la Barceloneta,  en San Andrés. Los guardias de asalto (1960 hombres en total) 19 fueron incitados a la lucha y la resistencia por el  arrojo y la valentía de los obreros, que los secundaban multitudinariamente[9]. Tuvo que esperarse treinta y dos horas en Barcelona para que el pueblo diera el triunfo final sobre los sublevados y fueron los cuarteles del ejército  y los conventos, el principal objetivo de incendios, los que no tuvieron dicha suerte fueron expropiados y convertidos en casas del pueblo.

El debate principal se dio en torno a si se hacía oficial el Comité Central de Milicias Antifascistas (CCMA) donde participarían las principales fuerzas republicanas, los partidos de izquierda y la CNT-FAI, que por su parte sometió a pleno regional en Catalunya, si se acataba o no la decisión, ya que algunos estaba en desacuerdo y en su lugar propugnaban, Ya, la revolución comunista libertaria. En resumen, todas las organizaciones políticas acordaron la creación de este órgano que resultó ser el coordinador de la lucha. Por su parte la columna Durruti emprendió camino a Zaragoza, ya que consideraba que si se liberaba esta, se podía dar inicio a la revolución anarquista. A partir del 21 de Julio hasta el 26 de Julio, los anarquistas mostraron su mayoría en el CCMA y direccionaron los frentes de lucha.

Octubre de 1936: Tras álgidas discusiones entre el gobierno de la generalitat, se aprobó el 24 de Octubre el Decreto de militarización de las milicias para pasar a convertirlas en Ejército Popular. Hecho que generó inconformidad en  gran mayoría de los militantes de base de la CNT-FAI. Noviembre de 1936: El 4 de Noviembre de 1936, se posesionaron por los anarquistas cuatro personas en el gobierno de Madrid: Federica Montseny, Juan García Oliver, Juan López y Joan Peiró. Momento que anunciaba el fin de la esperanza del sueño Comunista Libertario. Paralelo a ello la gente estaba expectante del discurso que daría Durruti en radio con respecto a los hechos de Octubre y a la debacle  de Madrid. Como precedente La Columna Durruti, no había acatado dicho decreto y los ánimos estaban en calor: La Columna negaba la necesidad de una disciplina de cuartel a la que oponían la superioridad de la disciplina revolucionaria: "Milicianos sí; soldados nunca"[10].

El mensaje que hizo Durruti fue claro en exaltar el carácter de la situación que exigía con premura rescatar los logros en Barcelona, las luchas que se estaban llevando en Aragón y Zaragoza y pedir a los milicianos en Madrid no desfallecer, porque en cuanto se quebrantaran, el fascismo iba a tener la victoria en toda España. Así como se le pedía sinceridad a los dirigentes de la CNT  y la FAI, exigiendo claridades en lo que atañe al orden económico, ya que mientras el pueblo aguantaba hambre, dichos personajes comían bien y hasta traicionaban los ideales, estando en el gobierno; argumentaba que el fascismo era la desigualdad y que estaban a poco tiempo de identificar a los dirigentes de la CNT-FAI con los fascistas, debido a sus comportamientos oprobiosos, finalizando con que su frente no tenía indicios de indisciplina como para que fuera necesario el decreto de militarización[11]. Tras este discurso, el Presidente de la Generalitat, Companys, convocó a una reunión extraordinaria de dirigentes, el 5 de Noviembre a las 11 de la noche. Aquí se trató acerca de la resistencia en contra del decreto de militarización y la eliminación de los comités de  defensa de barriada  y la creación de ayuntamientos frentepopulistas. El 6 de noviembre se va el gobierno de Madrid, trasladándose parte de la Columna Durruti allí y el 19 de Noviembre una bala perdida (o no) mató a Durruti en dicho frente. El 22 de Noviembre se realizó  en Barcelona, el entierro de este personaje, tras ríos de gente que le acompañaba, cabe decir que la figura de él pasará a la historia ya sea para difamarlo o para reivindicarlo.

Nace la agrupación los Amigos de Durruti
Tras la aprobación del decreto de militarización, en la columna de Durruti, se hizo sentir la inconformidad, primero con el desacatado y después con que varios centenares de  milicianos del frente de Aragón decidieron dejarlo en marzo de 1937, para retaguardia de Aragón. Paralelo a esto en Barcelona los milicianos que estaban en contra de la colaboración con el gobierno por parte de la dirigencia de la CNT-FAI, se unieron y formaron lo que se conoce como “Los amigos de Durruti” que tenía como misión re-encauzar el movimiento hacia la revolución. Se llamó así, no tanto por que fueran fieles a Durruti, sino porque la mayoría provenía de la Columna de este. Se propusieron constituir una Junta Revolucionaria que combatiera a los colaboracionistas con el régimen burgués. La sede central estaba en Las Ramblas, sus miembros aumentaban cada vez más llegando hasta cinco mil carnés y la única condición era ser parte de la CNT. Protagonizó varios mítines, lanzó varios manifiestos y saboteó a Federica Montseny en el mitin de la Monumental del 11 de Abril.  En su programa se destacaban los siguientes aspectos: 1. Todo el poder para la clase obrera. 2. Órganos democráticos de obreros, campesinos y combatientes, como expresión de ese poder obrero, al que llaman Junta Revolucionaria. 3. También propugnaban que los sindicatos asumieran la plena dirección económica y política del país.[12]

La experiencia Anarcofeminista
Las mujeres en el proceso de revolución social cumplieron un papel, que aunque olvidado por las mismas circunstancias históricas, fue muy importante.  Por un lado, las de corte derechista estaban aglutinadas en  la Sección Femenina de la Falange española y por el otro se encontraban las mujeres libertarias: Ellas luchaban por abolir una triple esclavitud: de ignorancia, de mujer y de productora. Contra una sociedad impregnada por el machismo y el patriarcalismo. No obstante, su accionar organizado, se difundió y practicó a través de la Federación Mujeres Libres. Fundada en  abril de 1936, un poco antes de que se desatara la guerra y extinta desde 1939, debido al exilio masivo de sus militantes. Sus pertenecientes llegaron a ser 20.000. Dentro de los objetivos fundamentales estaban: la alfabetización, la capacitación cultural y laboral de una gran mayoría de las mujeres, la inserción activa en la vida pública  y la erradicación de la prostitución, para lo cual fundaron Liberatorios de la Prostitución, donde se prestaba contribución económica, psicológica, de entrenamiento laboral y en salud sexual a las liberadas.  

Este fenómeno para ellas, significaba más fehacientemente las contradicciones del capital: explotación económica y sexual. Debido a su propio papel dentro de la guerra, ellas entraron en múltiples confrontaciones con la dirigencia de la CNT y de la FAI, que las dejó relegadas a la marginalidad: La organización femenina libertaria representaba una experiencia innovadora dentro del mundo del anarcosindicalismo y del anarquismo español, experiencia que no era del completo agrado de los militantes libertarios, puesto que la postura feminista de Mujeres Libres fue criticada por los diversos organismos. Mujeres Libres consideraba que los constantes roces y fricciones que tenía su organización y la C.N.T., la F.A.I. y las F.I.J.L. se debían, entre otras causas, a la perduración de los prejuicios machistas y a la aversión a dejar en manos de mujeres tareas incorrectamente consideradas como del dominio exclusivo del hombre[13].

De igual manera, es sabido que dentro de los documentos editados bajo dicha Federación no hay una exaltación precisa a hacer parte de los frentes o las retaguardias, luchando codo a codo con los milicianos hombres. Lo cual no niega que muchas de ellas hayan tomado los fusiles para buscar que sus derechos se hicieran realidad, sino que expresa que aún muchas de las militantes no estaban involucradas con los roles guerreristas.  Se puede decir, por otro lado, que son el primer precedente que se tiene de Feminismo obrerista y no el burgués que se ensimismaba dejando de lado el carácter de clase: Contrariamente al individualismo que caracteriza a muchos de los movimientos feministas de raigambre burguesa, Mujeres Libres, en total consonancia con la ideología libertaria, cree firmemente que el desarrollo de la individualidad de la mujer está estrechamente ligado a sus relaciones con la comunidad y a su capacidad de involucrarse en labores sociales[14].

La disputa en la propaganda política
 A manera de resumen cabría decir que La Revolución Española (1936-1939) ha representado uno de los pocos casos en la historia en que el bando sublevado no es la clase trabajadora, sino los miembros de la ultraderecha, que mediante el uso de las armas y con esto de la ayuda del ejército y de  la comunidad conservadora mundial, dieron un golpe al gobierno legítimamente constituido: La Segunda República de corte socialdemócrata. Pero este caso no solo es particular por lo anteriormente señalado, lo es a su vez porque encontró en el seno la clase trabajadora la mayor resistencia y unión a través de la alianza  entre la Confederación Nacional de Trabajadores y la Federación Anarquista Ibérica. El 19 de julio de 1936, fecha en que el frente de Cataluña dio una de sus más heroicas batallas, éstas, estuvieron dirigidas en dos sentidos: la fuerza física contra el enemigo fascista y la explosión  propagandista exaltando el carácter de dicha Revolución. Evidentemente, en este período la finalidad del cartel buscó cumplir dos objetivos: “estimular el civismo y galvanizar los ánimos contra el enemigo invasor. [Así mismo] fueron carteles propagandísticos en el mejor sentido, que ayudaron a precisar en el extranjero la imagen de la república legítima, porque había surgido del deseo de una mayoría aplastante, atacado con las armas, la cual, en medio de la lucha, todavía se esforzaba por mejorar las condiciones del proletariado” . Es de resaltar que cada cartel expresaba pugnas ideológicas y económicas, que fueron ampliamente difundidas por los diferentes medios de comunicación, que se nutrieron de las influencias del cartel revolucionario soviético y del cartel comercial cinematográfico Norteamericano.

Eran Carteles con un grado de complejidad mínimo, ya que tenían el reto de hacerles llegar el mensaje de vinculación a los diferentes frentes instaurados por la CNT y la FAI. Es el caso,  del cartelista de la república Tony Vidal, que en sus obras expresa por un lado el valor de los milicianos confederados, que combaten armados con fusiles, arriesgando sus propias vidas por la causa de la revolución; haciendo alusión a que era una guerra de trincheras y al pasado que  ha sido colectivizado mediante valores como el apoyo mutuo, la solidaridad y la lealtad a la confederación representada por la bandera roja y negra, el primer color simbolizando la organización sindical (CNT) y el segundo la organización política anarquista (FAI).    

El fin de la Guerra 
En 1937 la CNT retira a sus miembros de los comités del Frente Popular, el resto de militantes ahora se concentra en las colectivizaciones y se dio todo un proceso muy interesante de colaboración entre fabricas de una región y entre regiones, aplicando el principio de “A cada uno según sus necesidades y de cada cual según su trabajo”. Destacan así, los comités de abastecimiento y los comités políticos,  y el cambio local  a través de bonos,  todos estos sobreviven hasta  el 1 de Abril de 1939, cuando los fascistas dirigidos por Franco, declaran su triunfo y el fin de la guerra. Hecho que dará inicio a una dictadura que tratará por todos los medios posibles, de eliminar cualquier rastro de intentos de sociedad diferente. Cabe decir que el saldo total de la guerra se estima en más de 1.800.000 de muertos y muertas y  más de 500.000 personas en exilio o fugitivas. Por otro lado la columna Durruti pasa de 3000 milicianos y milicianas a alrededor de 300, que pasan a llamarse la división 26 que será la única que con sus propias armas se va a Francia, pero allí es apresada por la gendarmería y forzada a permanecer en campos de concentración[15].


[1] Walther L. Bernecker, Colectividades y Revolución Social. El anarquismo en la Guerra Civil Española. 1936-1939, Editorial Crítica: Barcelona, 1982, PP. 31-33, 524p. 
[2] Berncker, p. 42.
[3] Berncker, p. 47.
[4] Antony Beevor,  La guerra civil española, Editorial Crítica: Barcelona, 2006, PP 799-829, 902p.
[5] Berncker, P 65.
[6] Beevor, p 800-810.
[7]  En: http://www.anarkismo.net/article/20112, Fecha de consulta 13 de Mayo de 2012.
[8] AgustinGuillamo, Barricadas en Barcelona. La CNT de la victoria de julio de 1936 a la necesaria derrota de 1937. Ediciones Espartaco Internacional. Madrid, España. Link: http://www.edicionesespartaco.com/libros/barricadas.pdf, pp. 16.
[9] Agustin Guillamo, Barricadas en Barcelona. La CNT de la victoria de julio de 1936 a la necesaria derrota de 1937. Ediciones Espartaco Internacional. Madrid, España. Link: http://www.edicionesespartaco.com/libros/barricadas.pdf,
[10] Agustin Guillamo, Barricadas en Barcelona. La CNT de la victoria de julio de 1936 a la necesaria derrota de 1937. Ediciones Espartaco Internacional. Madrid, España. Link: http://www.edicionesespartaco.com/libros/barricadas.pdf, Pp. 128-129.
[11] Agustín Guillamo, Barricadas…, Pp. 129-132.
[12] Agustín Guillamo, Barricadas…, P. 144.
[13]Mary Nash, "Mujeres Libres": España 1936.1939, Barcelona. Tusquets, 1976, Pp 20-21.
[14] María Asunción Gómez, Una reinvención nostálgica de la historia: Libertarias (1996), de Vicente Aranda. PDF, P. 2.
[15] Documental: El Pueblo en Armas.