miércoles, 14 de marzo de 2012

Seminario Militante: Anarquismo y Revolución Ponencia sesión No 2: Kropotkin y Reclus. Evolución y Revolución. / Primer Bloque temático: Reflexiones teóricas. / Martes 13 de Marzo de 2012. / Por José


“No, no es la evolución ese lento y rítmico movimiento que nos enseñan los primeros. No, no es la revolución lo que pretenden pequeños Mazzinis de guardarropía. La evolución es lenta o es rápida según las circunstancias los lugares y los tiempos; la evolución vence todas las resistencias y porque las vence produce las revoluciones, esas revoluciones de las ideas que entrañan algo esencial, y no esas pretendidas revoluciones que sólo conducen a una mayor agravación del cesarismo omnipotente de los gobiernos. La evolución y la revolución son, en fin, una misma cosa y quien de evolucionista se precie, ha de ser necesariamente revolucionario.”-Ricardo Mella. Evolución y Revolución.-

Los científicos ácratas

Piotr Kropotkin (1842-1921) y Elisée Reclus (1830-1905) son dos grandes científicos naturales y pensadores del anarquismo. El primero ruso y el segundo francés compartieron un origen noble, una gran vocación para la exploración geográfica y social de territorios remotos, y una conversión al anarquismo producto de los horrores de la guerra franco prusiana, la experiencia de la Comuna de París en 1871 y la influencia del ala bakuninista de la Internacional en importantes sectores obreros de Francia y Bélgica. Tanto Kropotkin con su teoría del apoyo mutuo como factor fundamental de la evolución, como Reclus, con su geografía humana narrativa, aportaron al conocimiento científico de su época y se convirtieron en hábiles defensores y propagandistas de la teoría de la evolución natural y la selección de las especies de Darwin. Ambos además tuvieron como anarquista un compromiso militante notable, que los llevo al exilio y al ostracismo académico, destacándose por sus aportes a la conceptualización de la sociedad del socialismo anarquista, y sus reflexiones sobre la importancia de la ética y la educación en los procesos de cambio. Ambos fundamentaron además la posición evolucionista dentro del anarquismo, que luego jugaría un importante rol en los movimientos cooperativos, educativos y posteriormente sindicales.   

Evolución-Revolución en Reclus

Para Reclus la evolución es un movimiento infinito, un torbellino sin fin, que abarca todo el universo, y que se extiende desde las grandes constelaciones y galaxias hasta las manifestaciones de la vida terrestre, en un constante proceso de cambio y dentro del cual las Revoluciones, sean espaciales, geográficas o políticas, se suceden por millones en ese ciclo. Este proceso sin embargo no es el de una continuidad lineal, directa y sucesiva, sino una sucesión indirecta, llena de rupturas, revolucionaria. Muchos son los espíritus egoístas, oportunistas o timoratos que separan la evolución y la revolución, dos partes integrales de un mismo movimiento, en una falsa dicotomía entre la evolución progresiva, calma y larga como sinónimo de paz y la revolución abrupta y rápida como sinónimo de guerra, se olvidan que puede haber revoluciones pacíficas y evoluciones violentas que contradecirían esta acepción común.  También en este movimiento, existen procesos de evolución parciales e inmediatos como los avances científicos, las acciones de solidaridad entre desposeídas, la protesta personal frente al Estado, que pese a su mirada estrecha y cerrada, deben ser saludados y animados por las Revolucionarias que cuentan con una concepción ambiciosa y global de lo que ha de ser transformado. Las Revolucionarias pues, buscan todos los progresos artísticos, científicos, políticos y sociales, al mismo tiempo que la emancipación social, siendo la evolución el movimiento que prepara la revolución y la revolución la condición que permite nuevas evoluciones, diferenciándose solo por el grado de oposición que tiene la revolución en el ambiente. Esta relación dialéctica entre Evolución y Revolución la ejemplifica Reclus de una muy bella manera: “(…) la flor no es prolongación de la hoja, (…) El hijo no es continuación del padre o de la madre sino un nuevo ser. (…)Cuando los viejos cuadros, las formas demasiado estrechas de los organismos se tornan insuficientes, la vida se desplaza para realizarse en una nueva formación. Se ha efectuado una revolución.[1]

Sin embargo Reclus es claro en afirmar que las evoluciones no tienen un curso predeterminado y no evolucionan naturalmente hacia el progreso. Todo lo contrario puede haber un cambio que signifique un retroceso, que no haga a avanzar la vida sino la muerte. Esto es bien patente en la historia de las sociedades humanas, que cambian incesantemente en un proceso de auge y caída de civilizaciones en el que no hay linealidad ni progreso, y en donde el factor determinante es interno a la misma estructura social y se refiere a la capacidad de las mayorías de oprimidas de rebelarse contra las clases aristocráticas, allí donde eso no ocurre, para Reclus, la sociedad decae. Ese proceso sin embargo es complejo, y en la historia, algunas actividades pueden avanzar y otras retroceder sin necesaria cohesión. Así también se comporta al ánimo de las multitudes, a veces progresivo otras veces regresivo, que no por eso deja de tener una importante influencia sobre muchos de los buenos proyectos que se pudieron desarrollar en diversas épocas. Aquí el gran geógrafo anarquista, pasa a tratar un problema sumamente actual y sobre el que ha reflexionado con interés la antropología, la perspectiva de colonial y los movimientos sociales con identidades tradicionales: El de las “bondades” y maldades que imponen algunas civilizaciones sobre otras. Pone el caso de la dominación colonial británica sobre la India y la abolición, que él considera positiva, de los sutti, una práctica tradicional brahmánica que condenaba a la viuda a morir incinerada junto con el cadáver de su esposo, en medio de un ejercicio de tutela y opresión del imperialismo ingles sobre el pueblo hindú, que él considera completamente negativo. Al contrario que muchos de sus contemporáneos (entre ellos por ejemplo Marx y Engels que escribían en la década de los 60s del siglo 19 apologías al colonialismo Inglés y Francés, en la India y México respectivamente)  Reclus y en general las anarquistas decimonónicas, fueron sumamente críticas del Imperialismo y el Colonialismo desplegado en nombre del progreso universal, sin renunciar por eso a a la noción ilustrada de progreso.

La complejidad también acompaño las grandes Revoluciones Atlánticas (Estadounidense, Francesa y agregaríamos nosotras Haitiana) del siglo 19, que al mismo tiempo que liberaban a los pueblos del despotismo monárquico y la tutela religiosa, los entregaban a la esclavitud frente a la burguesía y a la dominación más completa y envolvente, y es por esta razón que Reclus habla del doble efecto que han tenido estas y del circulo maldito que esta no han podido aun romper para regocijo de los dominadores. Sin embargo para Reclus la nueva revolución, a diferencia de las anteriores que solo derrocaban de manera instintiva e incompleta a un régimen, debe ser completa y prepararse para derrocar racional y organizadamente la dominación de una clase sobre otra. Para conseguir esto es preciso primero convertir a las multitudes dúctiles y apasionadas, en aglomeraciones de personas conscientes[2].

Para Reclus este movimiento de maduración implica un tránsito desde la rebeldía instintiva hacia la lucha metódica y precisa contra la opresión por medio del cual los pueblos adquieren progresiva conciencia de sí mismos. Esta paulatina toma de conciencia implica un cambio en el significado mismo de la Revolución, que si inicialmente asumió la forma de Revolución de palacio en medio de la pasividad del pueblo, se convirtió luego en la Revolución política que levantaba la lucha de barricadas y la demanda de participación popular en el gobierno como en 1848 en 1871. Sin embargo para completar la Revolución social y establecer la abolición del Estado y la dominación de clase, es preciso primero un movimiento de evolución social que cambie la mente y los corazones de las oprimidas, partiendo de la base de la célula social básica, la persona, y por lo tanto del cambio moral personal, que muchas veces se anticipa al de todo un pueblo[3].

Esta reflexión, sin embargo, llega demasiado lejos en Reclus y conduce al libertario francés a un callejón sin salida: Estas personas transformadas se convierten en las mejores, en un polo de permanente progreso que siempre se abatiría contra el polo aristocrático y conservador de los privilegiados. La Historia pierde si seguimos este último elemento, su carácter complejo, colectivo y revolucionario, y pasa a ser así un teatro en el que los grandes hombres progresistas y reaccionarios combaten, mientras una mayoría silenciosa mira pasiva la escena. Esta concepción individualista, presente también en algunos apartes de la obra de Kropotkin, puede deberse más a un intento anacrónico de convertir artificialmente al anarquismo a la grandes personalidades rebeldes de la historia, que a una tesis que controvierta el sentido profundo de la obra de estos dos pensadores. Finalmente Reclus, vuelve a su concepto de Evolución-Revolución, sosteniendo la necesidad de integrar el ideal de comprensión del evolucionismo con el fin emancipatorio de la Revolución. Partiendo de los reclamos y necesidades más sentidas de la población, del grito por el derecho a la vida que sale de las gargantas de las trabajadoras, debe desarrollarse un proceso que termine con la separación de la humanidad entre oprimidas y opresores, y por lo tanto con el hambre producto de la economía irracional del Capitalismo. 


[1] Eliseo Reclus. Evolución, Revolución y Anarquismo. En Biblioteca Virtual Antorcha. Primera parte. Link: http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/politica/reclus/1.html Consultado 13/03/2012
[2] Eliseo Reclus. Evolución, Revolución y Anarquismo. En Biblioteca Virtual Antorcha. Segunda parte. Link: http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/politica/reclus/1.html Consultado 13/03/2012
[3] Eliseo Reclus. Evolución, Revolución y Anarquismo. En Biblioteca Virtual Antorcha. Tercera parte. Link: http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/politica/reclus/1.html Consultado 13/03/2012

Seminario Militante: Anarquismo y Revolución Relatoría primera sesión: Bakunin y la Revolución Social / Primer bloque temático: Reflexiones teóricas. / Martes 13 de Marzo de 2012

En la primera sesión del seminario militante, tras la ponencia del compañero José, surgieron varias inquietudes y temas de discusión que se intentan recoger en el presente documento. Con respecto a Prudhon, se planteó una pregunta acerca de la viabilidad actual de un “banco del pueblo” como fue propuesto por Prudhon y se hicieron algunos comentarios acerca de como el supuesto machismo de este es una lectura que se sale del contexto histórico del pensador y le da una perspectiva “contemporánea” a sus posturas que, más allá de ser realmente machistas y defensoras del patriarcado, correspondían a una época y a una sociedad donde estas posturas, hoy en día tan obviamente reaccionarias, eran comunes y carecían de alternativas (¿ideológicas?) bien definidas. 

Pero en general la discusión, así como la ponencia, se centró más en las ideas de Bakunin. En particular se habló bastante del papel particular que debía jugar el campesinado en la revolución social y sí Bakunin concebía a esta clase particular como parte del proletariado.   Por otro lado se hicieron varios comentarios alusivos a la relación entre Carlos Marx y Bakunin. En cuanto al tema del campesinado, se hizo alusión a como Bakunin sí tenía muy claro el papel fundamental que este debía jugar en la revolución y como una revolución que no tuviera en cuenta al campesinado estaría condenada al fracaso. Se comentó acerca de cómo, según los planteamientos de Bakunin, el proletariado industrial, estando constituido por los realmente desposeídos, a quienes solo les quedaba la opción de vender su “mano de obra”, era la principal fuerza revolucionaria, pero, a pesar de que el mismo Bakunin se refería al campesinado como un sector de la población supersticioso y defensor de la propiedad privada, era de suma importancia el hacer “agitación” política en el campo y ganar el campesinado a la causa revolucionaria.       

Por el lado de la relación entre Marx y Bakunin, se hicieron preguntas acerca de si el anarquismo contemplaba la “lucha de clases” como algo esencial y si la supuesta “rivalidad” entre Marx y Bakunin se debía a diferencias fundamentales a nivel de concepciones teóricas. Sin profundizar mucho en las diferencias entre “comunismo autoritario” con el rol fundamental que en él juega el “partido del pueblo”, y “comunismo libertario”, se llegó a la conclusión de que en gran medida las diferencias entre Marx y Bakunin eran personales y que, a nivel de las ideas políticas de uno y otro siempre hubo admiración mutua.  Bakunin aceptaba en gran medida los análisis del sistema de producción capitalista hechos por Marx, y este, a su vez, admiraba a Bakunin por su militancia y le dedicó mucho tiempo a considerar las críticas sobre “autoritarismo” que Bakunin hizo. En la parte del seminario que se describió como taller, se realizó una lectura en grupos de fragmentos de textos de Bakunin surgieron nuevas dudas, y, aunque nuevamente la discusión giró en torno al rol del campesinado en la revolución social, se tocaron temas como el de las “individualidades” y su relación con el desarrollo de la revolución.

Sobre las individualidades y su posible protagonismo, se dijo que aunque Bakunin planteaba que, en general, eran nocivas y contraproducentes para la revolución social (y más propias de un revolución política, donde una gran individualidad era electa, o se hacía con el poder), esto no se debía tomar como un desprecio de Bakunin por los individuos y que existía cierta dualidad en sus planteamientos ya que si debía haber individuos “consientes” que realizaran acciones “revolucionarias”, solo que no deberían en ningún momento ser protagonistas de nada, sino infiltrar las masas, ser parte del pueblo, y hacer agitación desde ahí; no pretender liderar al pueblo o dictaminar como va a suceder la revolución. En cuanto al campesinado, se discutió en esta parte del seminario, sobre el papel de aquellos cuya labor era hacer “agitación” en el campo.  Surgió la duda de sí el “educar” a los campesinos sobre la revolución y el anarquismo no era algo “impositivo” y muy parecido a “evangelizarlos”.  Como respuesta a esto, se planteó que la “educación” revolucionaria era en primer lugar una “contraparte” al adoctrinamiento del “sistema” y que hacía alusión a las realidades inmediatas de los campesinos, no les pedía fe ni sumisión a ninguna autoridad “revolucionaria”; más bien pretendía dar una nueva luz a acontecimientos de su día a día y construir conciencia revolucionaria de manera propia.  

Por último, se mencionó la fuerte influencia que había tenido la filosofía de Hegel en Bakunin (y en Marx) y como esta llevaba a creer en la existencia de una “verdad” racional a la que se podía llegar mediante la “critica”.   Esto para decir que los “cuadros anarquistas” encargados de hacer trabajo político con el campesinado, más que estar “imponiendo” una verdad revolucionaria, estarían fomentando la “critica” para llegar a dicha “verdad”.    De haber habido más tiempo, habrían surgido más dudas y se habría profundizado en los distintos temas; la asistencia al seminario fue grande y la participación activa.

Seminario Militante: Anarquismo y Revolución Relatoría primera sesión: Bakunin y la Revolución Social / Primer bloque temático: Reflexiones teóricas. / Martes 13 de Marzo de 2012


En la primera sesión del seminario militante, tras la ponencia del compañero José, surgieron varias inquietudes y temas de discusión que se intentan recoger en el presente documento. Con respecto a Prudhon, se planteó una pregunta acerca de la viabilidad actual de un “banco del pueblo” como fue propuesto por Prudhon y se hicieron algunos comentarios acerca de como el supuesto machismo de este es una lectura que se sale del contexto histórico del pensador y le da una perspectiva “contemporánea” a sus posturas que, más allá de ser realmente machistas y defensoras del patriarcado, correspondían a una época y a una sociedad donde estas posturas, hoy en día tan obviamente reaccionarias, eran comunes y carecían de alternativas (¿ideológicas?) bien definidas. 

Pero en general la discusión, así como la ponencia, se centró más en las ideas de Bakunin. En particular se habló bastante del papel particular que debía jugar el campesinado en la revolución social y sí Bakunin concebía a esta clase particular como parte del proletariado.   Por otro lado se hicieron varios comentarios alusivos a la relación entre Carlos Marx y Bakunin. En cuanto al tema del campesinado, se hizo alusión a como Bakunin sí tenía muy claro el papel fundamental que este debía jugar en la revolución y como una revolución que no tuviera en cuenta al campesinado estaría condenada al fracaso. Se comentó acerca de cómo, según los planteamientos de Bakunin, el proletariado industrial, estando constituido por los realmente desposeídos, a quienes solo les quedaba la opción de vender su “mano de obra”, era la principal fuerza revolucionaria, pero, a pesar de que el mismo Bakunin se refería al campesinado como un sector de la población supersticioso y defensor de la propiedad privada, era de suma importancia el hacer “agitación” política en el campo y ganar el campesinado a la causa revolucionaria.       

Por el lado de la relación entre Marx y Bakunin, se hicieron preguntas acerca de si el anarquismo contemplaba la “lucha de clases” como algo esencial y si la supuesta “rivalidad” entre Marx y Bakunin se debía a diferencias fundamentales a nivel de concepciones teóricas. Sin profundizar mucho en las diferencias entre “comunismo autoritario” con el rol fundamental que en él juega el “partido del pueblo”, y “comunismo libertario”, se llegó a la conclusión de que en gran medida las diferencias entre Marx y Bakunin eran personales y que, a nivel de las ideas políticas de uno y otro siempre hubo admiración mutua.  Bakunin aceptaba en gran medida los análisis del sistema de producción capitalista hechos por Marx, y este, a su vez, admiraba a Bakunin por su militancia y le dedicó mucho tiempo a considerar las críticas sobre “autoritarismo” que Bakunin hizo. En la parte del seminario que se describió como taller, se realizó una lectura en grupos de fragmentos de textos de Bakunin surgieron nuevas dudas, y, aunque nuevamente la discusión giró en torno al rol del campesinado en la revolución social, se tocaron temas como el de las “individualidades” y su relación con el desarrollo de la revolución.

Sobre las individualidades y su posible protagonismo, se dijo que aunque Bakunin planteaba que, en general, eran nocivas y contraproducentes para la revolución social (y más propias de un revolución política, donde una gran individualidad era electa, o se hacía con el poder), esto no se debía tomar como un desprecio de Bakunin por los individuos y que existía cierta dualidad en sus planteamientos ya que si debía haber individuos “consientes” que realizaran acciones “revolucionarias”, solo que no deberían en ningún momento ser protagonistas de nada, sino infiltrar las masas, ser parte del pueblo, y hacer agitación desde ahí; no pretender liderar al pueblo o dictaminar como va a suceder la revolución. En cuanto al campesinado, se discutió en esta parte del seminario, sobre el papel de aquellos cuya labor era hacer “agitación” en el campo.  Surgió la duda de sí el “educar” a los campesinos sobre la revolución y el anarquismo no era algo “impositivo” y muy parecido a “evangelizarlos”.  Como respuesta a esto, se planteó que la “educación” revolucionaria era en primer lugar una “contraparte” al adoctrinamiento del “sistema” y que hacía alusión a las realidades inmediatas de los campesinos, no les pedía fe ni sumisión a ninguna autoridad “revolucionaria”; más bien pretendía dar una nueva luz a acontecimientos de su día a día y construir conciencia revolucionaria de manera propia.  

Por último, se mencionó la fuerte influencia que había tenido la filosofía de Hegel en Bakunin (y en Marx) y como esta llevaba a creer en la existencia de una “verdad” racional a la que se podía llegar mediante la “critica”.   Esto para decir que los “cuadros anarquistas” encargados de hacer trabajo político con el campesinado, más que estar “imponiendo” una verdad revolucionaria, estarían fomentando la “critica” para llegar a dicha “verdad”.    De haber habido más tiempo, habrían surgido más dudas y se habría profundizado en los distintos temas; la asistencia al seminario fue grande y la participación activa.

lunes, 12 de marzo de 2012

Proxima Sesión del Seminario Militante: Kropotkin y Reclus: Evolución y Revolución

"(...)Una sociedad en la cual cada individuo sea un productor de trabajo manual o intelectual; en la que todo ser humano que no esté impedido sea un trabajador, y en la que todos trabajen, lo mismo en el campo que en el taller industrial".
P. Kropotkin

Saludos a todas y todos:

El Grupo Libertario Vía Libre de Bogotá tiene el gusto de invitarlas este martes 13 de Marzo, a la segunda sesión del primer bloque del Seminario Militante Anarquismo y Revolución, en la que discutiremos sobre el pensamiento de dos grandes científicos anarquistas Kropotkin y Reclus y sus reflexiones en torno a la revolución y la evolución.  

El seminario se realizara de 4 a 6 de la tarde, en el salón 114 del Edificio 212 Aulas Múltiples de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá.

viernes, 9 de marzo de 2012

Seminario Militante: Anarquismo y Revolución Ponencia Sesión No 1: Bakunin y la Revolución social. / Primer Bloque temático: Reflexiones teóricas. / Martes 6 de Marzo de 2012. / Por José

¿Por qué no empezamos con Prudhon?

En la inauguración del seminario un compañero se preguntaba porque nuestro programa no incluía a Prudhon dentro de las teóricas de la revolución anarquista. Nuestra respuesta, aunque no se advirtió en ese momento, tiene que ver con la forma en la que entendemos a este destacado teórico y generalizador original del uso positivo de la palabra anarquía[1]: Como un importante pero aun parcial teórico del cambio social antiautoritario, como un pensador de transición, eslabón entre las propuestas de planificación ideal  de las socialistas utópicas y la perspectiva revolucionaria del anarquismo decimonónico. 

Pierre Josep Prudhon (1809-1865) fue uno de los más destacados socialistas y líderes populares de su época.  De familia artesana, trabajo desde muy joven primero como tonelero, luego como mozo de labranza y finalmente como impresor, formándose como autodidacta (como muchos de los socialistas utópicos) en el agitado clima social del artesanado de aquel entonces[2], siendo uno de los pocos teóricos sociales de la época que en verdad se ganó su sustento con su trabajo y se mantuvo dentro del pueblo, hecho del que él se sentía orgulloso (y que por ejemplo el joven Marx admiraba). Muchas de sus observaciones de infancia tendrían luego en su madurez, ecos en sus propuestas, siendo estas por lo común, no sistemáticas, contradictorias y frutos de reflexiones filosóficas muy abstractas que se combinaban con observaciones del sentido común[3].  

En su texto ¿Qué es la propiedad? (1840) que lo lanzo a la fama, inicio la tradición de pensar el socialismo como ciencia,  acuño la famosa frase de “la propiedad es un robo” (idea que tenía hondas raíces históricas), llamo a cambiar el sistema de propiedad impersonal por el de posesión individual y formulo un rechazo a la política estatal en el que defendió una posición anarquista.  Luego escribiría su texto Filosofía de la miseria (1843) y entablaría relaciones con Marx y Bakunin. También en este periodo empezarían sus intentos de fundar un Banco del Pueblo, especie de asociación financiera popular, que prestaría sin interés a quien lo necesitara y pudiera devolver los préstamos con productos o dinero. Tras la revolución de febrero de 1848, Prudhon fue elegido diputado de la Asamblea Nacional al proclamarse la caída de la monarquía y la segunda república, brillando pese a su marginalidad, por sus propuestas federalistas y autogestionarias, permitiéndole además su condición parlamentaria la edición del periódico el Representante del Pueblo, que cambio de nombre junto con sus ideas, al Pueblo y la Voz del Pueblo[4]. Entre sus propuestas más fuertes, está la creación de un conjunto de cooperativas obreras de producción relacionadas entre sí que sustituirían paulatinamente, y por el apoyo que encontrarían en el resto del pueblo, a las industrias capitalistas. Defendiendo la insurrección obrera de junio de ese año, hablara en la cámara de la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado, de este último como portador de un nuevo orden social y de su pertenecía “al partido del trabajo contra el capital.”. Su furibunda oposición antinapoleonica le ganan la cárcel, espacio en donde modera su posición clasista y desde la cual escribe Sobre la Justicia en la Revolución y en la Iglesia (1854) que le gana una nueva condena por posiciones contrarias a la religión. Una vez libre y exiliado, escribe El Principio Federativo (1863) proponiendo la sustitución del Estado centralizada por una federación de comunas, en las que se distribuirá no solo el poder político, sino también el económico, llegando a defender la confederación de estados sureños y esclavistas en la guerra civil norteamericana. Para el ocaso de su vida redactara su testamento filosófico Sobre la capacidad política de la clase obrera (1865) que influenciara en la conformación de la Asociación Internacional de Trabajadores AIT[5]

Prudhon, como Kant, entiende que la realidad se basa en un sistema de antinomias, de tesis contra puestas, que deben llegar a un equilibrio armónico entre sí. Por esta visión rechaza tanto la propiedad privada como el comunismo, que entiende como un sistema de propiedad del Estado. La propiedad privada seria en este esquema una injusticia por su desigualdad, que se repararía con la distribución voluntaria y pacífica de las posesiones. Adelantándose al economismo marxista, Prudhon sostendrá que la propiedad seria la base de la construcción del Estado y el Derecho Universal, y que seria las polaridades mío-tuyo y gobernante-gobernado, las que habría que entrar a sustituir con un trabajo libre de impuestos y ganancias, que daría el derecho libre del uso de los distintos factores productivos y permitiría el intercambio igualitario también sin ganancia o pérdida[6]. En esto consistiría el mutualismo, o democracia industrial, en una forma de organización social en donde el acuerdo libre sustituiría el derecho universal, el principio de posesión individual a la propiedad privada y al Estado, la federación de comunas. Y su propuesta encuentra su fórmula de realización básicamente a través del lento, pero imparable, proyecto de organización popular alternativa materializado en cooperativas y bancos del pueblo, que lograrían sobrepasar por la fuerza de la reciprocidad (mutualismo) al mercado capitalista. Consecuente con su visión, le apostara no a un cambio político como modificaría los dirigentes o las constituciones de un determinado estado, sino un cambio económico, que reorganizaría las bases productivas de la sociedad (coincidiendo con Marx y los economistas clásicos que la sociedad era el campo natural de la economía). Para el Prudhon maduro, la historia estaría marcada por un continuo de crisis revolucionarias que siempre tendrían dentro de sus impulsores a quienes buscaban una nueva concepción de justicia y seria la búsqueda y la realización de este ideal el leiv motiv de la humanidad[7].

¿Por qué la propuesta Prudhoniana no entra entonces entre las reflexiones teóricas sobre la Revolución Anarquista? En primer término porque aun el Prudhon maduro acepta, como los liberales radicales, que el Estado solo puede reducirse al mínimo en un proceso de muy largo plazo, y no es claro que proponga su radical abolición. En segundo término, porque en su concepto la historia es un continuo, que se orienta según la búsqueda de la justicia, y dentro de la cual no caben las rupturas, diferenciándose aun de las versiones del anarquismo más evolucionista, ya que considera los saltos abruptos no como progresos, sino como peligros que deben ser evitados. En tercer término, porque Prudhon concibe la sustitución del orden social capitalista como un movimiento sistemático, sino como una sucesión espontanea de experiencias no capitalistas en el marco general del dominio del capital. Este rechazo a una visión más elaborada y general de la revolución, será uno de los rasgos de filosofía prudhoniana. Y en cuarto y último término, el machismo del pensador y su defensa de la familia patriarcal, lo alejan de la matriz integral y anti patriarcal que el anarquismo posterior elevo como uno de los principios generales de la Revolución. Diríamos, resumiendo y simplificando, que Prudhon como pensador de transición, concibió lo fundamental de la organización obrera y popular para el cambio social, pero le faltó reconocer el otro polo de la ecuación: la lucha.

¿Por qué Bakunin empieza la reflexión?

Si Prudhon descubrió la Anarquía, Bakunin desarrollo el Anarquismo. Como decíamos también en la inauguración del Taller de Estudios Anarquistas, el Bakunin maduro es el pensador que construyo a partir de la noción de anarquía, como organización social sin el principio de autoridad, y de la práctica de la libertad, como valor ético orientador de la acción, el Anarquismo, colectivismo o socialismo revolucionario como también lo llamaba, como una corriente filosófica política específica. Con el Anarquismo adquiere materialidad, presencia organizada en el mundo social y ante todo una propuesta revolucionaria, medular en pensamiento bakuniniano.

Mijaíl Aleksandrovich Bakunin (1814-1876) fue el constructor de la primera teoría de la Revolución Anarquista. De familia noble y terrateniente, Bakunin curso de joven la carrera militar como cadete hasta que, hastiado de la vida de cuartel, se dedicó a la filosofía. Impresionado por el Idealismo alemán se convirtió en estudiante Scheling en la Universidad de Berlín, entrando rápidamente en contacto con círculos de jóvenes hegelianos, así como con socialistas y nacionalistas, contactos entre lo que se hallaba el mismo Prudhon. Asentado en París y ya con fuertes ideas de liberación obrera y campesina y ateísmo, Bakunin inicia una activa militancia como republicano revolucionario entre los medios eslavos bajo la propuesta de una república democrática paneslava, federativa y socialista, viéndose envuelto durante la primavera de los pueblos de 1848 en las revoluciones de París y Praga de ese año y en 1849 en el levantamiento de Dresde[8] (ganándose por eso la admiración entre otro de Marx), donde será capturado, y condenado por la reacción triunfante, a tres penas de muerte en tres países diferentes (Prusia, Austria y Rusia) para finalmente llegar a Rusia, ser salvado por sus poderosos vínculos familiares y ser deportado por el Zarismo, luego de varios años de prisión en las condiciones más inclementes, a las estepas siberianas. En 1861, Bakunin escapara por el Pacifico, pasando por la en ese entonces región panameña de Colombia, para llegar de nuevo Europa. Desde allí busco promover la nueva insurrección Polaca de 1863, esta vez desde un enfoque completamente popular y anti burgues, que fracasara, y por lo cual se verá obligado a trasladarse primero a Italia y luego a Suiza, fuera de la persecución de los Imperios Centrales[9].

Miembros de la francmasonería más por utilidad que por convicción, en 1864 participará primero en el Congreso y luego en Liga Internacional por la Paz y la Libertad, que congregara a nacionalistas como Garibaldi, librepensadores como Víctor Hugo y liberales como Stuart Mill, con la clara intención de trabajar en su interior como revolucionario para conformar un polo radical que encauzara la Liga hacia las trabajadoras. Con este fin organizara la Sociedad Internacional Revolucionaria que en 1865 funcionara como una organización secreta al interior de la Liga. Una vez producida la ruptura entre el ala izquierda de influencia bakuninista y la derecha del congreso, la izquierda constituirá en 1868, en la Alianza Internacional de la Democracia Socialista. La Alianza iniciara un activo proceso de inserción dentro del movimiento obrero, principalmente en los países latinos, que la llevara a ingresar a la AIT ese mismo año, con el fin de desarrollar desde ahí un procesos de propaganda anarquista y fortalecer la influencia libertaria en las luchas proletarias[10]. Para 1870, Bakunin organizara en contravía de la política cauta del resto del movimiento, un Comité de Salvación Pública y participara en la insurrección de Lyon desde donde buscara expandir a toda Francia un programa anti estatista y socialista revolucionaria, sin mayores éxitos. Un año después será un defensor acérrimo de la Comuna de París y uno de las primeras voces que llamaran a solidarizarse con la experiencia a nivel internacional (en momentos en que por ejemplo Marx la consideraba una experiencia prematura y condenada al fracaso). Tras la derrota de la Comuna y con la agudización de la represión de los gobiernos reaccionarios hacia la Internacional, el organismo debilitado se precipita a un proceso de discusión que se salda con la expulsión primero de Bakunin y luego de los demás militantes aliancistas de la AIT en el Congreso de La Haya en 1872, por parte del Congreso general del organismo presidido por Marx, en alianza con los reformistas. Esto llevara a que la mayoría de secciones nacionales influidas por la Alianza como España, la Suiza francesa e Italia, constituyan una internacional federalista y antiparlamentaria, conocida como la Internacional de Saint Imer o la Internacional Anti autoritaria, animada principalmente por el ruso y que vivirá hasta que el mismo lo haga.

La Revolución para Bakunin es la guerra necesaria frente a la política de guerra de la reacción, además de un proceso de derrumbe general del Estado y su dominio sobre la vida, en un movimiento que para el ruso, significa que las trabajadoras en armas se sacuden del principio de autoridad que había gobernado sus vidas. La Revolución es de carácter social, pues tiene como fin inmediato y directo la igualdad económica, y en este proceso se contrapone a la noción de revolución política que no significa sino un enorme desperdicio de las fuerzas populares hacia un objetivo que no abole sino que transforma la explotación. La Revolución es en primera instancia un acto liberador que le permite construir a las personas y comunidades construir relaciones sociales libres, en un movimiento de destrucción de la dominación y el Estado. Esto implica un radical proceso de igualación social, que busca destruir las diferencias de clase. Y esto solo puede ser desarrollado a nivel internacional, una revolución “de todas las razas y todos los pueblos”, que si bien no necesariamente se da simultáneamente en todas partes, si tiene por fin romper las fronteras nacionales del viejo Estado en demolición. Esta revolución internacional busca modificar todas las facetas de la vida humana modificando para eso, todas las instituciones que la controlan[11].


[1] Felix Garcia Moriyon. Del Socialismo Utópico al Anarquismo. 1era edición. Libros de Annares. Colección Utopía Libertaria. Buenos Aires, Argentina. 2008. Pág. 33.
[2] Jose Farrater Mora. Joseph Prudhon. En Diccionario de la Filosofía. Tomo tercero. Alianza Editorial, Madrid, España. 1979. Link: http://www.filosofia.org/enc/fer/632723.htm Consultado 06/03/2012
[3] Angel Capelleti. La Ideología Anarquista. Ediciones Espartaco. Pág. 38. En Scribd. Link: http://es.scribd.com/doc/3929794/Angel-J-Cappelletti-La-ideologia-anarquista Consultado 06/03/2012
[4] Jose Farrater Mora. Joseph Prudhon. Op .cit.
[5] Angel Capelleti. La Ideología Anarquista. Pág. 40. Op cit.
[6] Angel Capelleti. La Ideología Anarquista. Pág. 41. Ibíd.
[7] Hugo Garcia Salvattecci. Anarquía: Ciencia y Revolución. Colección Universitaria. Okura Editores. Lima, Perú. 1984. Pág. 78.
[8] Ateneo Virtual. Miajil Bakunin. En Alasbarricadas.org. Link: http://www.alasbarricadas.org/ateneovirtual/index.php/Mija%C3%ADl_Bakunin Consultado 06/03/2012
[9] Angel Capelleti. La Ideología Anarquista. Pág. 45. Ibíd.
[10] Felix Garcia Moriyon. Del Socialismo Utópico al Anarquismo. Pág. 37.
[11] Frank Mintz (compilador). Bakunin, Crítica y Acción. 1era Edición. Libros de Annares. Colección Utopía Libertaria. Buenos Aires, Argentina. 2006. En Libros de Quijote Libros. Pág. 21-26. Link: http://www.quijotelibros.com.ar/anarres/Bakunin%20critica%20y%20accion.pdf Consultado 15/02/2012.

martes, 6 de marzo de 2012

Investigación Acción Libertaria: Seminario MIlitante y Taller de Estudios Anarquistas


Todas invitadas a los espacios de formación e investigación de este semestre:
Seminario Militante: Anarquismo y Revolución
Taller de Estudios Anarquistas: Introducción al Anarquismo

lunes, 5 de marzo de 2012

Proxima Sesion del Seminario Militante: Mijail Bakunin y la Revolución Social

Saludos

El Grupo Libertario Vía Libre de Bogotá tiene el gusto de invitarlas este martes 6 de Marzo, a la primer sesión del primer bloque del Seminario Militante Anarquismo y Revolución, en la que discutiremos sobre el pensamiento de Mijail Bakunin y su concepto de revolucion social.

El seminario se realizara de 4 a 6 de la tarde, en el salón 114 del Edificio 212 Aulas Múltiples de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá.